Parashá Reé (Mira)- Devarim 11: 26-16: 17

¡Shalom!

Estamos viviendo días de incertidumbre, inseguridad y miedos en nuestras naciones. Tiempos de confinamiento obligatorio, uso de máscaras obligatorio, cierre de aeropuertos y puertos obligatorios, y en los próximos meses, tratamientos médicos obligatorios.

En tiempos como estos, la gente no sabe realmente en qué gobiernos, y en qué institución médica confiar  y la inmensa mayoría no tiene idea de lo que realmente está pasando.

En tiempos así, tener un grupo de personas , como tú, que han comprendido que nuestro único auxilio y refugio está en el Eterno, Su Toráh y Su Mesías y han echado mano de la Palabra Eterna que afirma: “Confiad en Él, en todo tiempo, y volcad vuestro corazón ante Él, porque El Eterno es un refugio para ustedes” (Salmo 62:9), es realmente, una «Gran noticia que el mundo debe conocer».

Ese deseo de estudiar Toráh que El Eterno ha puesto en tu corazón y que tu haz aceptado gustosamente como una acción de gratitud a Dios por sus cuidados y protección, es realmente impresionante.

Haber decidido estudiar Toráh con el Rab Dan ben Avraham y avanzar hacia la «Certificación en Estudios Judaicos, forma parte de los grandes momentos de redención que vivimos en nuestra generación y es por ello que ponemos todo nuestro esfuerzo y experiencia a tu disposición mientras avanzas en tus estudios académicos de Toráh.

Es por ello que,  al compartirte notas y pensamientos sobre nuestra parashá semanal, invoco la ternura del Altísimo  para que vea nuestra situación y te envíe salud, fortaleza, confianza, provisión y  paz.

La parashá de esta semana Reé, (Mira), nos cuenta del momento cuando Moisés, en su discurso de despedida del pueblo, como un padre que sabe que ya no verá más a sus hijos, les entrega sus últimos consejos previo a su partida.

En esta parashá Moshé le dice al pueblo de Israel: “Miren: hoy coloco ante ustedes una bendición y una maldición”, la bendición que vendrá cuando cumplan los mandamientos de Di-s, y la maldición si los abandonan. Estos deben proclamarse en el monte Gerizim y el monte Ebal cuando la gente cruce a Tierra Santa.

Luego les dice del Templo, que deberá ser construido  “en el lugar que Di-s elegirá para hacer habitar allí Su nombre”, donde la gente debería llevarle sus sacrificios; está prohibido hacer ofrendas a Di-s en cualquier otro lugar.

Está permitido sacrificar animales en otros lugares, no como sacrificio, sino para comer su carne; la sangre (que en el templo se derrama sobre el altar), sin embargo, no se puede comer.

También les advierte Moisés contra los falsos profetas, o uno que induce a otros a adorar ídolos, al cual deberá aplicarse la pena máxima así como destruir cualquier  ciudad idólatra  que encuentren en la tierra prometida.

Se repiten las señales de identificación de los animales y peces kosher, y la lista de aves no kosher (que se dio por primera vez en Levítico 11).

Enseña nuestra parashá que una décima parte de todos los productos (el diezmo) deberá ser separado para usos sagrados. El ganado y las ovejas primogénitas se ofrecerán en el templo, y los kohanim (sacerdotes) comerán su carne.

La mitzvá de la caridad obliga al judío a ayudar a un hombre necesitado con un regalo o un préstamo. En el año sabático (que ocurre cada siete años), todos los préstamos deben ser perdonados. Todos los sirvientes contratados serán puestos en libertad después de seis años de servicio.

Nuestra parashá concluye con las leyes de los tres festivales de peregrinaje: Pascua, Shavuot y Sucot, cuando todos deben ir a “ver y  presentarse” ante Di-s en el Templo Sagrado, advirtiendo que ninguno deberá presentarse “con sus manos vacías”, sino trayendo de las bendiciones recibidas de Dios, una porción separada por gratitud y honor de HaShem.

Hoy, cuando en muchas naciones, incluyendo desarrolladas, la gente experimenta sustos económicos, nuestra parashá  ofrece un camino probado hacia el sostenimiento digno de cada familia perteneciente al Dios de Israel.

En esta semana, nuestra parashá ordena a los hijos de Israel, separar el diezmo de sus productos, como está escrito: “Seguramente diezmarás todo el producto del grano que crece en tus campos, todos y cada uno de los años” [Deut. 14:22].

En el original, la ortografía hebrea de de Aser, “[dar] un décimo (o diezmo)”, es idéntica a la de Ashar, “hacerse rico”. El Talmud [Shabat 119a] dice que Aser T’aser, “seguramente diezmarás”, sugiere que uno debe diezmar para que él o ella se vuelva rico, “Tisasher”.

¿Cómo puede explicarse esto?

Nuestro Santo Maestro, el Maestro de Justicia de Israel y del mundo, Su Majestad electo, Yeshua HaMashiaj dijo en una de sus enseñanzas de Toráh: “La vida del hombre no consiste en la abundancia de los bienes que se posee”, porque lógicamente, quien coloca los bienes materiales como la fuente de la riqueza, su corazón se alejará de Dios y se perderá entre las zarzas  mundanales del materialismo.

Rabino Shaúl de Tarso explicó en una ocasión que “el amor al dinero es raíz de todos los males”, pero eso no significa que estuviera en contra de trabajar y ganar dinero honradamente. Lo que está mal es el amor al dinero, no tener dinero con el cual sostener tu familia.

También dijo que el secreto de la felicidad financiera era “estar contento con lo uno tiene” porque los que quieren enriquecerse por motivos impuros, caen en tentaciones engañosas y se exponen a corromper sus almas.

En todo caso, el Maestro afirmó que cuando uno da, recibe: “Dad y se os dará, medida buena, apretada y remecida vendrán sobre tu regazo”. Visto así, Yeshúa tuvo una buena opinión de las riquezas materiales, siempre y cuando estén bajo el control y dominio del hombre como instrumento de servicio a Dios y no meramente como un fin en sí mismo.

Tener riqueza sin propósito, no es riqueza.

Por entender inapropiadamente las palabras del Maestro y del  Rabino Shaúl, muchos han considerado la riqueza y los bienes materiales negativamente. Nada más lejos de la verdad. El dinero no es el problema, es el amor al dinero la raíz de los problemas.

Nuestros libros enseñan que es la voluntad de Dios que uno esté bien, saludable y que no nos falte nada de lo fundamental para vivir con dignidad.

Es interesante recordar que el Talmud [Nedarim 38a] registra que el Rebe Yojanán dijo que HaShem no descansa su Divina Presencia excepto en alguien que es “fuerte, rico, sabio y humilde” – en otras palabras, ¡la riqueza es un requisito previo para la profecía!

Maimónides explica en una de sus obras (Mishné Toráh) que la “riqueza” necesaria para la profecía no son las riquezas que imaginamos. Más bien, un profeta tenía que poseer todas las habilidades y atributos intelectuales positivos, y también un carácter positivo, y esto es lo que se quería decir con “fuerte, rico y sabio”.

Una persona “sabia” tenía todos los atributos intelectuales y “rico” significaba poseer atributos de carácter positivos.

¿Cómo se relaciona la riqueza con el carácter positivo? Es simple: como dijera  el RaShTá, “felices con lo que tenemos”  o como dirá tiempo después Pirké Avot ( Cap 4)   “¿Quién es rico? El que está feliz con su porción ”.

Yojanán ben Zekaryah, el que introdujo al Ribi al servicio público en Israel y bajo cuya autoridad Yeshúa mismo bajó a las aguas para purificarse como anticipo de la inminente llegada del Reino de Dios, claramente afirmó que “el hombre no puede recibir nada sino viene del Cielo”, por tanto, comprender que el sustento proviene de HaShem y estar satisfecho con lo que uno tiene, esa es la única riqueza verdadera, porque uno solo es verdaderamente rico cuando no tiene hambre de más.

Mientras pienses que teniendo cosas serás feliz, la felicidad huirá de ti y nunca serás feliz. Por tanto, en esta parashá, el Eterno nos da una de las claves para atraer sobre nosotros la prosperidad material con la cual vivir dignamente y con la cual estudiar Toráh y ayudar a otros a estudiar Toráh. Y la clave es: Aser T’aser  ( “Diezmar, diezmarás”.)

El separar de todo lo que recibimos la décima parte como lo que pertenece a nuestro Socio Principal, atrae sobre el 90 % restante la bendición del Eterno y es así que las cosas comienzan  a tomar un destino de abundancia para los hijos de Israel.  En  otras palabras, cuando una persona limita su deseo de dinero y comparte de su abundancia con otros, esto es lo que lleva a la persona a la verdadera riqueza.

Que la fuerza y la energía de esta parashá traigan sobre ti luz, revelación, fortaleza, salud y paz y continúes esforzándote en tus estudios de Toráh, invirtiendo en tu educación bíblica tanto como sea posible, porque “la Toráh es árbol de vida para los que echan mano de ella”, y gran recompensa hay para los que le temen.

¡Shabat Shalom!

Rab Dan.

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José Misael Montero
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josemisaelmontero

Baruj HaShem.. Gracias Rab Dan..

Angela Gomez
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Angela Gomez

Gracias Rab por la revelación de esta parashá, que Hashem le bendiga.

Yanuaris
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Yanuaris

Excelente aporte sobre el diezmo y la verdadera riqueza ya. Que este es un punto muy polémico ante la sociedad. El señor bendiga su vida barón de Dios altísimo

Esther Ceballos N
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Esther Ceballos N

Muy amable por la reflexión,ha sido de bendición para vida
MMuy pronto podré estudiar
Con ustedes es mi anhelo
Gracias

María gomez
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María gomez

Gracias por compartir sus conocimientos Shabat shalom para todo

Gabriela Perez
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Gabriela Perez

Excelente Enseñanza

Reinaldo Francis Jules Stephen
Miembro

Que bendición esta parashá, riquezas tras riquezas que fluyen de la torah, muchas gracias Rav por compartirnos esa porción. Que el Eterno lo siga llenando de Sabiduría y fuerzas para continuar siendo Luz en esta generación. Shabat Shalom!!

Ana Griselda Granados
Miembro

shabat shalom Rav,El Eterno lo bendiga
hermosa Parasha Ree.

Douglas Felipe Villamarin Lopez
Miembro

Amén gracias por este alimento y concluyo que k bendición esta en dar. Gloria. Elohim

LUZMERCELL CAMPANELLA ROMERO
Miembro

Poderosa palabra para edificar nuestra alma..bendiciones Rab