SINOPSIS Y REFLEXIONES PARASHÁ DEVARIM #44

En esta Parashá Devarim (Palabras) vemos como Moshe prepara al pueblo de Israel en sus últimas cinco semanas de vida. Se dice que este libro en su totalidad fue narrado por Moshe como su última voluntad, testamento o legado para su amado Israel.

Parashá Devarim (7/25/2020)

1: Devarim 1:1-10
2: Devarim 1:11-21
3: Devarim 1:22-38
4: Devarim 1:39-2:1
5: Devarim 2:2-30
6: Devarim 2:31-3:14
7: Devarim 3:15-22
Maftir: Devarim 3:20-22
Haftará: Yeshayahu (Isaías) 1:1 – 1:27
CR: Maro’t Elohim 1:1-2:17

En esta Parashá Devarim (Palabras) vemos como Moshe prepara al pueblo de Israel en sus últimas cinco semanas de vida. Se dice que este libro en su totalidad fue narrado por Moshe como su última voluntad, testamento o legado para su amado Israel. La delicadeza de este hombre de Di-s se manifiesta en la tojajá (amonestación, corrección y reprensión) que hizo a su pueblo cuidando los designios de Hashem de no avergonzarlos, y para ello uso la estrategia altruista de no mencionar los pecados cometidos por este pueblo, sino que hizo alusión a ellos usando los nombres de lugares y referencias connotativas que mostraban la consecuencia y no al causante de los mismos. Los rabinos del Talmud dicen: “El verdadero significado de la tojajá no es de ninguna manera reproche, sino al contrario, corrección; es decir, que la tojajá no tiene sentido negativo sino únicamente positivo. No significa rebajar hacia el mal sino elevar hacia el bien, o sea convertir el mal en bien. Esta tojajá se expresa en una mitzva especial: “hojéaj tojíaj et amiteja” – “amonestaras a tu compañero”. Y esta fue la mitzva que Moshe aplicó al pueblo de Israel en sus últimos días.

“Aquel que reprende a un hombre hallará después más favor que el que lo lisonjea con la lengua” Mishlé (Proverbio) 28:23

Cuentan nuestros sabios que no existen “individuos independientes”, sino que son parte de una sociedad. El hombre no es sólo responsable de sus actos, sino también de los de todo el pueblo: “Kol Ysrael averim ze bazé” – “todo judío es responsable por su hermano”. De tal manera, que la tojajá es vista por los Jajamim como un acto producto del amor y no del odio.

Otra de las hermosas enseñanzas que nos legó Moshe fue la estrategia poderosa de conmover y mover los cielos con sus rezos. Primero lo exaltaba a Él, a Su Nombre, a Su Omnipresencia; reconocía Su grandeza y Su poder. Luego cuando estaba convencido de haber provocado que Su Shejina descendiera a él, que Su fuego penetrara los doscientos cuarenta y ocho órganos y los trescientos sesenta y cinco tendones, y sus diez Sefirot se activaran; es decir, cuando sus cánticos alcanzaban una frecuencia que ascendían a los cielos y conectaba con la frecuencia del Eterno, a partir de ese momento es que Moshe Rabenu hacia sus respectivas peticiones que siempre eran escuchadas. Y aunque no fueran cumplidas en el momento, sino en el tiempo de Hashem que era el momento perfecto, el que más le convenía a Moshe… y a ti también porque tus plegarias siempre son escuchadas.

Esta Parashá también nos habla del nombramiento de los jueces producto de la visita y consejo de Yitró, suegro de Moshe. Le dijo que reuniera hombres sabios y entendidos, cabezas de tribus para el funcionamiento ejecutivo, social y judicial del pueblo de Israel, de esta manera se hacían cumplir las decisiones de los tribunales para todo litigio del pueblo de Israel.

Otro punto que trata esta Parashá es el asunto de los espías que fueron a explorar la tierra prometida. Esta acción pareció buena ante los ojos de Moshe Rabenu, más no a los ojos de Di-s ya que lo consideró una falta de fe y confianza en Su promesa que declaraba que la tierra era buena, tierra que mana leche y miel. Hashem también escuchó la voz del reclamo de Su pueblo, el miedo hizo presa de ellos diciendo que sus habitantes eran gigantes, que era un pueblo poderoso e invencible. Hashem se indignó y juró diciendo: “Ninguno de estos hombres, esta generación perversa, verá la buena tierra que juré entregar a sus ancestros. Excepto Caleb -hijo de Iefuné- Él si la verá y a él si le entregaré la tierra que ha pisado y también a sus descendientes, por haber perseverado en su fidelidad a Hashem.” “Yehoshúa -hijo de Nun que está ante ti- él entrará allá.” Como es sabido Calev y Yehoshúa fueron los únicos que llevaron un buen reporte y además no se intimidaron con los gigantes de esta tierra que Hashem tenía para su pueblo Israel.

Una enseñanza extraordinaria que nos brinda esta Parashá es que vemos como la lengua acompañada por la desobediencia puede derribar sueños, proyectos, planes de bien y no de mal de parte del Eterno. El pueblo de Israel hizo un recorrido de tres días entre Horev y Cadesh, más siete días que tuvo que esperar en Jatzerot mientras que Miryam se curaba de la lepra, es decir un total de once días. El plan del Eterno era que este pueblo, desde que salieron de Horev hasta que entrara a la tierra prometida, lo hicieran en 11 días, pero la desobediencia, la mala conducta y Lashóm Hará (lengua maligna) cambiaron 11 días para entrar a la tierra prometida por cuarenta años deambulando por el desierto.

Aquí vemos al pueblo de Israel que había salido de Egipto, pero Egipto no había salido de la mente de este pueblo… Rab Shaul dijo: “En cuanto a la pasada manera de vivir: despojaos del viejo hombre, que está corrompido conforme a los deseos engañosos y renovaos en el espíritu de vuestra MENTE, y vestíos del nuevo hombre, creado según Di-s en la justicia y santidad de la verdad.” Hasofer Hamaljutí (Código Real) – Epístola a los Efesios 4:22-24

Por: Yehoshúa Villarreal I.

Con la autoridad del Rab Dan ben Avraham.

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Hector Branas
Miembro

Elegante ensayo, Shalom.

Evia González Ulloa
Miembro

¡Qué inspirador el comentario y sobretodo nos invita a reflexionar y a hacer un profundo autoexamen.