SINOPSIS Y REFLEXIONES PARASHÁ EKEV #46

Esta Parashá comienza dando o enseñándonos una de las virtudes más relevantes ante los ojos del Eterno, virtud que puede mover o detener los cielos, la tierra y todos los universos, y someter al mismo guehinón (infierno) tan sólo con la voz de la OBEDIENCIA. Hashem te recuerda en Sus benditas escrituras este ineluctable legado: “Entonces dijo Shemuel: ¿Acaso es deseo para el Eterno los holocaustos y los sacrificios como OBEDECER la orden del Eterno?” 1ª Shemuel 15:22

Parashá Ekev (8/8/2020)
1: Devarim 7:12-8:10
2: Devarim 8:11-9:3
3: Devarim 9:4-29
4: Devarim 10:1-11
5: Devarim 10:12-11:9
6: Devarim 11:10-21
7: Devarim 11:22-25
Maftir: Devarim 11:22-25
Haftará: Yeshayahu (Isaías) 49:14 – 51:3
CR: Maro’t Elohim 5:1-7:8

Esta Parashá comienza dando o enseñándonos una de las virtudes más relevantes ante los ojos del Eterno, virtud que puede mover o detener los cielos, la tierra y todos los universos, y someter al mismo guehinón (infierno) tan sólo con la voz de la OBEDIENCIA. Hashem te recuerda en Sus benditas escrituras este ineluctable legado: “Entonces dijo Shemuel: ¿Acaso es deseo para el Eterno los holocaustos y los sacrificios como OBEDECER la orden del Eterno?” 1ª Shemuel 15:22

La obediencia es el músculo del alma, cuando ejercitas tus músculos espirituales estos se hacen tan fuertes que hasta puedes cargar sobre tí el peso de la Gloria del Eterno. Todos los grandes hombres que comisionó nuestro Padre de los cielos para Su propósito tuvieron que entrenarse en el gimnasio de la tierra, cargando con todas las tempestades, pesadas cargas vivenciales, terremotos y tormentas de la vida que parecían no tener fin. Nuestro Santo Ribi Yeshúa también tuvo que entrenarse en el gimnasio de aquellos que necesitan fortalecerse en el poder de la OBEDIENCIA, en otras palabras lo opuesto a la obediencia es la desobediencia…

“… mientras se regresaban, el jovencito Yeshúa se quedó en Yerushaláyim y sus padres no se dieron cuenta… Y sucedió que después de tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los rabinos, no solo oyéndolos, sino también haciéndoles preguntas de la Toráh… Y al verlo se estremecieron y su madre le dijo: Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? He aquí tu padre y yo te buscábamos con angustia en nuestras almas.” Hilel (Lucas) 2:43-448 Asofer Hamaljutí (Código Real).

La palabra Ekev, título de esta Parashá, significa “a causa de que”. Uno de los significados connotativos de la palabra EKEV es que tiene una gran semejanza a la palabra AKEV (talón del pie). Ambas tienen un valor gemátrico de 10 que simboliza el infinito del Tetragramatón (1/0 = ) del Nombre Sagrado. También representa, entre muchas cosas más, los Aséret Hadibrot (los 10 mandamientos), las 10 Sefirot o emanaciones cósmicas implantadas por nuestro Padre de los cielos en nuestro cuerpo templo para conectarse con nosotros en un solo ejad (Uno).

“… ¡Moshe! ¡Moshe! Y él respondió: Heme aquí. Y Él dijo no te llegues acá; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que estás, Tierra santa es.” Shemot (Éxodo) 3:4-5. Esta fue la primera orden que Moshe recibió del Eterno cuando subió al Monte Sinaí para recibir Su Santa Palabra tallada en dos piedras de zafiro. La décima Sefirot es el Maljut que está en la planta de los pies, por lo tanto, toda esa energía poderosa y refinada subía por las diez emanaciones hasta el Keter (cabeza) para así quedar purificado todo el cuerpo de Moshe Rabenu, listo y preparado para recibir el gran regalo para el pueblo de Israel y toda la humanidad: nuestra Santa Torá. Como podemos ver una vez más las cosas del Eterno no tienen que ver con el azar ni la casualidad, todo forma parte de un plan perfecto sin enmiendas ni añadiduras; como decía el astro físico Albert Einstein: “Di-s no juega a los dados”.

Si tuviéramos que reducir a dos palabras las santas Escrituras; los cinco libros de la Toráh y el Asofer Hamaljutí o Código Real, la respuesta sería: DESOBEDIENCIA por parte de Adam que quebró el primer propósito o plan del Eterno para toda la humanidad, donde la inmortalidad y lo sobrenatural eran naturales. Y OBEDIENCIA por parte de Yehoshúa Hamashiaj ben Yosef como siervo sufriente, quien en obediencia absoluta aceptó la voluntad del Eterno: “Abba, si quieres aparta ésta copa de mí, pero no se haga mi voluntad, sino la Tuya.” Hilel (Lucas) 22:43-44. Y de nuevo vendrá, pronto y en nuestros días, para terminar de cumplir la misión como su Majestad Yehoshúa Hamashiaj de la casa de David como Rey y Redentor del mundo.

Esta Parashá nos deja ver la recompensa de esta poderosa virtud de la OBEDIENCIA: “Como consecuencia de que ustedes obedezcan estas leyes, las cuiden y las cumplan, Hashem -tu Elokim-

cumplirá para contigo el pacto y la benevolencia que le jurara a tus padres. Él te amará, te bendecirá y te multiplicará. Bendecirá el fruto de tu vientre, el fruto de tu tierra…Bendecido serás más que todos los pueblos, no habrá hombre ni mujer estéril en medio de tí, ni tampoco entre tus animales. Hashem quitará de tí todo padecimiento. Y todas las enfermedades malignas de Egipto, que tu conoces, no las pondré sobre tí sino las infligirá sobre tus enemigos.” Devarim (Deuteronomio) 7:12-15

Dicen nuestros sabios que antes de ascender a los cielos, Moshe dijo al pueblo: “Luego de que hayan transcurridos cuarenta días, en el comienzo de la sexta hora, regresaré y os traeré la Toráh.” El pueblo pensó que el mismo día del ascenso debía contarse como el primer día de los cuarenta días. Pero la intención de Moshe Rabenu era que cada día debía ser un ciclo completo, dicho en otras palabras, incluía la noche anterior. Recuerda que el calendario hebreo comienza desde la noche que le precede, así que cuando Moshe subió era de día, es decir, el día siguiente comenzó esa noche. Por lo tanto la cuenta de los cuarenta días que Moshe tenía establecido, el plazo, se cumpliría el 17 de Tamuz. Pero ocurrió que el 16 de Tamuz vino Satán y en su vil plan oscuro los confundió y les preguntó a los hijos de Israel: ¿Dónde está Moshe, vuestro maestro? Ellos respondieron: Ha ascendido al cielo. Les dijo: La sexta hora ha llegado; es decir, él ya debería haber regresado. ¡Está muerto! dijo Satán, pero no le prestaron atención. Entonces les mostró la imagen de su lecho de muerte.” (Talmud, Shabat 89a)

Desesperados corrieron hacia Aarón, confundidos y enloquecidos le dijeron: “¡Haznos un dios!” Shemot (Éxodo) 32:1 Construyeron el becerro de oro para adorarlo y en ello participaron todas las tribus menos la de Levi. Cuando Moshe descendió con las tablas y vio el becerro que el pueblo había construido, las letras del Alef-Bet se separaron de las tablas y salieron volando, entonces las dos piedras se tornaron pesadas y vacías. “Moshe se enojó y las arrojó de sus manos.” Shemot (Éxodo) 32:19 (Midrash Tanjumá, Kitisá)

Esta Parashá es muy rica porque nos enseña que nuestro Padre de los cielos lleva consigo un manto de misericordia que te dice “que Su bondad es para siempre”. A pesar que nosotros como pueblo escogido le hemos fallado tantas veces por causa del ietzer hará (inclinación al mal) Él siempre está con nosotros y nos lleva a los portones del ARREPENTIMIENTO que nunca se cierran. La finalidad del Eterno es enseñar a la humanidad el camino seguro y gratuito del ARREPENTIMIENTO.

“Venid y aclaremos juntos si vuestros pecados son como el carmín, al arrepentiros se tornarán blancos como la nieve” Yeshayahu (Isaías) 1:18

“Volverá a tenernos misericordia, sujetará nuestras iniquidades, y arrojarás a las profundidades del mar todos sus pecados.” Mijá (Miqueas) 7:19

Por Yehoshua Villarreal I.

Con la autoridad del Rab Dan ben Avraham.

 

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Aida Ruiz Millán
Guest
Aida Ruiz Millán

Me gustaría que se explicara un poco sobre oír y obedecer a DIOS por que yo procedo de religiones que han definido de muchas maneras oír y obedecer a DIOS y me gustaría aprender y renovar el concepto porque seguro el concepto que enseñan en otras religiones no tiene nada que ver con lo que ustedes pueden enseñarme. Gracias