SINOPSIS Y REFLEXIONES PARASHÁ JUKAT-BALAK

La Parashá Jukat (estatutos) nos habla de uno de los misterios mejor guardados: la pará adumá o la vaca roja.

Parashá Jukat-Balak (7/04/2020)
1: Bemidbár 19:1-20:6
2: Bemidbár 20:7-21
3: Bemidbár 20:22-21:20
4: Bemidbár 21:21-22:12
5: Bemidbár 22:13-38
6: Bemidbár 22:39-23:26
7: Bemidbár 23:27-25:9
Maftir: Bemidbár 25:7-9
Haftará: Mijá (Miqueas) 5:6-6:8

CR: Yohanan (Juan) 11:1-14:31

La Parashá Jukat (estatutos) nos habla de uno de los misterios mejor guardados: la pará adumá o la vaca roja. La pará adumá en los tiempos del Beit Hamikdash se utilizaba para purificar a aquellos que se habían vuelto ritualmente impuros por haber estado en contacto con un muerto. Se suscita una situación ambivalente y contradictoria ya que la misma pará adumá purifica lo impuro e impurifica lo puro, porque todo aquel que haya participado en el proceso de degollamiento e incineración de la vaca roja se vuelve ritualmente impuro.

Sólo nueve vacas rojas fueron ofrendadas y con sus cenizas purificaron al pueblo de Israel durante más de mil años. La primera pará adumá fue preparada por Moshe y sus cenizas se utilizaron durante todo el período en que existió el Beit Hamikdash. La segunda fue preparada por Ezrá el escriba y las otras siete se hicieron durante los años comprendidos entre Ezrá y la destrucción del segundo templo. La décima y última será preparada por el Melej Hamashiaj que vendrá pronto y en nuestros días.

Usemos la lupa del entendimiento en el libro que une lo visible con lo invisible; lo espiritual con lo físico; lo tangible con lo intangible, en el libro de la Toráh. La vaca roja representa la sangre, el sacrificio, la justicia y hace tikum por el pecado de idolatría (avodá zará). Todo, absolutamente todo tiene que ver con la sangre. Cuando Adán pecó fue despojado de su vestuario de luz nacarada por lo que Hashem tuvo que sacrificar al primer animal para cubrir los cuerpos desnudos de Adán y Javá.

Revisemos las matemáticas ecuacionales del cielo, tenemos varios elementos que participan en los insólitos misterios de la pará adumá el cual descifraremos usando el idioma hebreo. La palabra פרה אדמה (vaca roja) tiene un valor de 2, אפר (ceniza) con un valor de 2; ambas tienen el mismo valor. Pero recordemos que el agua viva también forma parte efectiva de esta purificación, מים (agua) tiene un valor de 18, el mismo valor de la palabra חי que significa vida, y si lo sumamos entre si 18=1+8 obtendremos como valor final 9, que por “Diosidencia” es la misma cantidad de las 9 vacas rojas del primer y segundo templo. También como conocemos, el 9 es el número perfecto que multiplicado por cualquier cantidad su resultado siempre será nueve.

Veamos ahora el valor de la palabra sangre דם (dam) que es 8 y por último Adán con un valor de 9 que coincide con las 9 vacas que fueron sacrificadas en los dos templos y 9 también es el resultado de sumar 18=1+8=9 que es el valor de חי (vida).

Hashem nos deja evidenciar su Shejina que va más allá del entendimiento lógico y finito de nuestra mente. Adán y la sangre, fonéticamente, tienen el mismo sonido, Adán-dam. Al sumar su numerología 9+8=17=8 esta matemática nos lleva a descubrir al gran autor de todo יהוה, cuyo nombre tiene un valor gemátrico de 8 y Adán y sangre tienen el mismo valor de 8.

Pero sigamos cabalgando por las estepas vivenciales de los intrincados bosques de nuestra santa Toráh. Por causa del fuego la vaca roja es transformada en polvo de ceniza que combinada con agua viva purifica al contaminado; es decir, el pecado de idolatría es incinerado y queda el trasgresor purificado.

“Aquel que tocare algún muerto, cualquier cadáver humano, quedará impuro siete días. Este se purificará con “agua viva” en el tercer día y en el séptimo día, y estará puro” Bemidbár (Números) 19:11-12

Si sumamos los tres días y el séptimo día de la purificación el resultado será 10. Este 10 nos anuncia la venida de nuestro Santo Ribi, su majestad Yeshúa Hamashiaj, judío de la casa de Israel, quien dirigirá la décima pará adumá como el Melej Hamashiaj.

Demos un pequeño vistazo al Código Real:

“El que tiene emunah en mí, como prometió la escritura, de su interior brotarán ríos de agua viva.” Yohanán (Juan) 7:38

En esta parashá descubrimos dos elementos muy importantes, el agua viva y la piedra donde se preparaban las cenizas; los recipientes utilizados para rociar las cenizas mezcladas con agua viva debían ser de piedra, material que por su estructura molecular no puede recibir impurezas. Esta piedra incontaminable emula a nuestro santo Ribi Yehoshúa Hamashiaj.

“Yeshúa les dice: ¿nunca leíste en las escrituras: la piedra que desecharon los edificadores ha venido a ser la piedra angular? Esto es un asunto hecho por el Eterno, y es maravilloso a vuestros ojos.” Mattityahu 21:42

Otro episodio que nos narra la parashá Jukat es cuando el Eterno le iba a dar un gran regalo a Moshe, por primera vez le daba el poder de hablarle a la naturaleza y toda ella estaba presta a obedecer. Recordemos que todos los milagros que hizo el Eterno a través de Moshe Rabenu era con el uso de la vara: tira la vara; levanta la vara; toca el mar con tu vara; etc. Pero esta vez iba a ser diferente, toda la creación incluyendo la piedra, iban a entonar un cántico supra-polifónico, un coro de colores que se escucharía en toda la creación. Lamentablemente Moshe no supo ponerle las bridas a su ira y esta se desbocó causando el aborto del nacimiento del “verbo”, el gran regalo que traería luz a la humanidad.

Tiempo después nuestro Santo Ribi recibió también el regalo del “verbo” que sale de su boca y todas las leyes de la creación se le sujetan.

En la Parashá Balak vemos que cuando el hombre se ciega por decisión propia, la misericordia de Hashem se incrementa para rescatar el sentido común del necio que se precipita por el despeñadero incongruente de su persistente tozudez. Esto es lo que aconteció con Bilam, un profeta gentil y hechicero que desenfocó su visión de profeta cegado por una miope ambición que lo llevó a trastabillar con los designios establecidos por el Eterno.

Veamos lo que pasó. El pueblo de Israel era muy famoso para ese entonces, ya que venían librando cruentas batallas con enemigos grandes y pequeños y venciéndolos a todos. Los pueblos de Moab y Midián eran conocidos por sus largas luchas y enemistades. Las relaciones entre ambos pueblos no eran buenas y su enemistad se remonta a tiempos aciagos.

Los tzadiquines (justos) se atraen entre sí por fuerzas cósmicas positivas y poderosas, que les acompañan para edificar e instruir al pueblo; por otro lado los “rachaim” (hombres malos) se juntan guiados por las fuerzas negativas y tenebrosas que se desatan por la acción imperante de lashón hará (lengua que difama) y hacen sucumbir al pueblo a causa de su maldad.

Estos dos pueblos, Moab y Midián, se juntaron para luchar contra un enemigo en común: Israel. Balak, rey de Moab, acudió a Midián para que le diera información sobre Moshe, ya que cuando este huyó de Faraón se fue para Midián donde se casó y vivió por muchos años. Balak preguntó a los ancianos dónde era que radicaba la fuerza de este hombre y le dijeron: “Su fuerza radica en su boca, sus rezos, el estudio de la Toráh y la abstinencia de hablar lashón hará; he allí su poder.”

Temió Balak y envió emisarios a buscar a Bilam para que maldijera al pueblo de Israel. Conocía Balak de la efectividad de su profecía ya que en el pasado le había profetizado que iba a ser rey y así sucedió.

El profeta Bilam esa noche consultó a Hashem y dijo Di-s a Bilam:

“No vayas con ellos y no maldigas al pueblo; pues bendito es.” Bemidbár (Números) 22:12

Aquí vemos que la respuesta de Di-s fue clara, concisa, contundente y sin lugar a dudas. Pero por la ambición desmedida este profeta maleado no quiso despedir a esta comitiva como Hashem le había ordenado, sino que actuando con un dejo de ambigüedad y sortilegios, aprovechó las dos oportunidades de negociación para hacer que aumentaran las ofertas de oro y plata que los emisarios de Balak le ofrecían para que fuera con ellos a maldecir al pueblo escogido…Israel.

Este episodio nos deja ver la voluntad de los hombres en “acción”. Hashem un día pactó contigo que no tocaría bajo ninguna circunstancia tu “libre albedrío”, pero ello no significa que Él sale del rol de la película de tu vida. Cualquiera de las decisiones que tomes en este pasaje de tu existencia, bien sea para la izquierda o para la derecha, lo que tu decidas, Hashem te empujará hacia el destino que escogiste…pero la misericordia del Eterno que galopa por los montes de la acuosa iniquidad buscará rescatarte del fango de la ignominia.

“Y se manifestó la palabra de Di-s a Bilam de noche y le dijo: Si a llamarte han venido aquellos hombres levántate, ve con ellos, mas solamente lo que Yo te dijere has de hacer.” Bemidbár (Números) 22:20

Cuando Bilam iba con los nuevos emisarios, aún más distinguidos que los primeros, estos llegaron cargados con muchas riquezas en oro y plata como clamaba en silencio el perverso corazón entenebrecido de Bilam.

Aún Hashem insistía en su infinita misericordia que Bilam rectificara y se retractara de semejante vileza contra su pueblo, entonces le envió un ángel para interceptarlo en el camino. El asna que montaba Bilam vio al ángel con la espada desenvainada y se desvió del camino y anduvo por el campo. Bilam golpeó al asna que se metió por un callejón muy angosto y cuando vio nuevamente al ángel, asustada se apretó contra el muro y oprimió el pie de Bilam contra la pared. Bilam descargó su ira contra el asna golpeándola despiadadamente. El Eterno abrió la boca del asna y esta dijo a Bilam: ¿Qué te he hecho para que me hayas pegado tres veces? y dijo Bilam al asna: Porque te has burlado de mí; y si hubiera en mi mano espada, ahora mismo te mataría. Y dijo el asna a Bilam: ¿acaso no soy yo tu asna, en la que has cabalgado desde que existes hasta este día? ¿acaso ha sido mi costumbre hacer así contigo? y él respondió: no.

Ahora podemos ver el abanico de opciones de misericordia que el Eterno le mostró a Bilam. Número uno, le dijo que no maldijera a su pueblo Israel porque bendito es; luego le dió la opción de decidir no ir con los emisarios de Balak y finalmente abrió la boca de la mula y esta le habló, pero su corazón estaba tan entumecido por la nafta de la iniquidad, que ni siquiera se percató que su burra estaba hablándole y él discutía con ella. Un fenómeno extrasensorial de esta magnitud estaba aconteciendo frente a sus ojos y él no lo veía, peor aún, parecía que su entendimiento estaba eclipsado ya que no asomaba la más mínima cordura ni el sentido común.

Tal vez estés pensando, ¿por qué el Eterno insistió tanto en salvar a Bilam de pecar contra su pueblo? Muy sencillo, escrito está, cuando el Eterno habló a nuestro padre Abraham le dijo:

“Y bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren, maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.” Bereshit (Génesis) 12:3

Hashem sabía que la necedad de Bilam lo llevaría a perderlo todo, aún la comunicación con Él, por causa de la irremediable maldición que caería automáticamente sobre él. Pero el Eterno que es bueno y su bondad es para siempre, te recuerda que Bilam también es su hijo a pesar de su maldad. Cuenta el Midrash que el Yam Suf (el Mar Rojo) cubrió y ahogó a todo el ejercito egipcio, entonces los ángeles entonaron un cántico de alabanza para el Eterno, pero los mandó a callar y les dijo: ¿Por qué cantan? no ven que ellos también eran mis hijos.

Bilam nunca vio ni valoró todo el esfuerzo que el Eterno hizo para que no pecara; este hombre no conocía de limites. No pudo maldecir al pueblo de Israel todas las veces que lo intento, entonces este hombre perverso uso su última estratagema y aconsejó a Balak incitar a los varones israelitas a la promiscuidad. Las moabitas y las princesas madianitas de la aristocracia fueron enviadas por sus propios padres para seducir a los jefes de Israel incluyendo al mismo Moshe Rabenu. Una vez mas Bilam fallaba en el intento de dañar al pueblo de Israel, sólo Zimri, un príncipe de la tribu de Shimón cayó en la trampa.

Como en todos estos episodios y en los de tu vida, el Eterno está allí con ellos y contigo para proteger a su pueblo escogido…Israel.

“Aguas profundas son las palabras de la boca de un hombre de grandeza, un arroyo que surge de una fuente de sabiduría” Mishlé (Proverbios) 18:4

Por: Yehoshúa Villarreal.

Con la autoridad del Rab Dan ben Avraham.

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