SINOPSIS Y REFLEXIONES PARASHÁ MATÓT #42 – MASÉI #43

Matót (tribus) es uno de los nombres de esta parashá que viene acompañada, tomada de la mano con la parashá Maséi (viajes) paseándose por los parajes de los elevados montes floridos de la Toráh.

Parashá Matót-Maséi (7/18/2020)
1: Bemidbár 30:2-31:12
2: Bemidbár 31:13-54
3: Bemidbár 32:1-19
4: Bemidbár 32:20-33:49
5: Bemidbár 33:50-34:15
6: Bemidbár 34:16-35:8
7: Bemidbár 35:9-36:13
Maftir: Bemidbár 36:11-13
Haftará: Irmehía (Jeremías) 2:4-28; 4:1-2
CR: Yohanan (Juan) 18:1-19:42

Matót (tribus) es uno de los nombres de esta parashá que viene acompañada, tomada de la mano con la parashá Maséi (viajes) paseándose por los parajes de los elevados montes floridos de la Toráh.

Esta parashá nos habla de la importancia poderosa de la “boca”, sus dichos, hechos y consecuencias. Este es un fenómeno muy relevante ya que trata de la profanación de nuestras propias palabras que parecen desbocarse como potro salvaje sin dirección, mediante el incumplimiento de votos (néder), promesas y juramentos (shebua) no cumplidos.

El primer versículo de Matót nos dice: “Y habló Moisés a las cabezas de tribus de los hijos de Israel diciendo: Esto es lo que el Eterno ha ordenado: cuando un hombre hiciere voto (néder) al Eterno, o hiciere juramento para obligar a su alma con alguna abstinencia, no ha de profanar su palabra; conforme a todo lo que salió de su boca así hará.” Bemidbár 30:2-3

Por ello, nuestro Santo Ribi su Majestad Yehoshúa Hamashiaj de la Casa de David dijo: “Mas os digo que cuando venga el día del juicio, hasta de toda palabra dicha por descuido tendréis que dar cuenta.” Mattityahu (Mateo) 12:36 Hasofer Hamaljutí-Código Real.

En el judaísmo existen muchas maneras para la anulación de estos votos, promesas y juramentos. Una de ellas es la anulación de los votos de una esposa, los cuales pueden ser anulados por el marido pronunciando tres veces las palabras Mufar Laj o Batel Laj (Que sea nulo lo que prometiste). Esto también aplica para un hijo o hija menor hasta que alcance el varón, los doce años y un día y la niña, once años y un día. Después del cumplimiento del Bar Mitzva y el Bat Mitzva, la responsabilidad les compete a los jóvenes. Esta anulación también es posible cuando la persona se comprometió pero luego se arrepintió, tendrá entonces veinticuatro horas para anularla y ser libre del compromiso.

Dicen nuestros sabios que aquella persona que “no profana su palabra” entonces todo lo que sacaré de su boca hará; Di-s hará cumplir todas las bendiciones que salen de su boca. Es decir, las compuertas de las bendiciones serán abiertas por causa de las vibraciones de sus palabras que suben como imágenes de olor grato a los cielos, como cánticos de colores que habitarán en los cielos etéreos. En otras palabras la persona no sólo será beneficiada por los buenos dichos de su boca, sino que en ese mundo invisible desconocido por él, se edificaran lugares, moradas para todos aquellos que un día dejaron escapar sus sueños, sueños sin descanso porque no tienen morada…

Cuanta la luciérnaga que estaba en el cielo a la espera que le insuflaran en su abdomen la bioluminiscencia; una micro chispa tomada del lago de las luces, para luego con ella asumir la misión junto con la luna de iluminar las noches enlutadas de la tierra. Miró a un lado y vio con sus ojos destellantes una hermosa dama con un atuendo blanco de luz de seda, tejido por los sujetos y predicados, adornos muy sustantivos llenos de verbos por todos lados con pequeños detalles de puntos y comas que parecían cascadas de aguas pluscuamperfectas. Tímidamente la luciérnaga le preguntó a la elegante dama de blanco, la de los destellos de luna llena:

– ¿Quién eres?

La bella dama con un gesto de grácil distinción gira su rostro que se encuentra con el rostro de la lumínica y arrobada luciérnaga. Y con suave y delicada voz que parecía acariciar las arpas eternas de todos los tiempos, le respondió:

– Soy “la Palabra”.

– Y… ¿Qué haces? Volvió a preguntar con prisa la pequeña luciérnaga.

Esbozó una sonrisa con el discreto encanto de orquídea empapada con el primer rocío de la mañana, la bella dama… “la Palabra”, y dijo:

– Recorro los mundos visibles e invisibles. Soy la viandante de los tiempos y recorro todos los mapas que están en los archivos de la eternidad. Soy el Alef-Bet, el alfabeto que lleva a la tierra los planos de la vida de la existencia humana y de todos los mundos conocidos y desconocidos, universos que danzan y esperan que lleve la palabra que es la naturaleza de aquel que me creó, que me hizo su palabra…

– Y, ¿Qué sucede con las palabras que hablan los humanos allá en la tierra? Preguntó con mucha curiosidad la pequeña luciérnaga.

– ¡Ven déjame mostrarte algo!… y al chasquido de sus dedos estaban en una grande y hermosa ciudad hecha con letras de oro bruñido; edificios, palacios, templos, casas, mansiones, todas construidas con letras de oro, con una perfección única, inimaginable por su grandeza.

– ¡Wow! Exclamó la impresionada luciérnaga que no daba crédito a lo que sus ojos estaban viendo. ¿Y quién construyó toda esta maravilla?

– “La Palabra” llena de su delicada sabiduría le contesta: La construyen los hombres en la tierra, los orantes que dicen y hacen cosas buenas, entonces las palabras suben y construyen la “Gran Ciudad de los Ensueños”.

– ¿Quiénes viven aquí? Pregunta la luciérnaga.

– Te explico, contestó “La Palabra” con su melodiosa voz: “Los sueños” son desterrados de la vida de los humanos cuando pierden la virtud de la esperanza. Y estos “sueños” quedan sin hogar porque el hombre dice cosas como estas: “estoy muy viejo para esto”; “mi tiempo ya pasó”; “no estoy preparado para esto”; “no podré alcanzar mis sueños porque soy amarillo, rojo, negro…” Excusas que hacen “huérfanos” a los sueños que un día sembró el Eterno en cada uno de los habitantes de la tierra. Entonces, yo tomo el “tren del Alef-Bet” y desciendo a la tierra y embarco a todos “los sueños” en los vagones y los traigo a vivir aquí a la “Gran Ciudad de los Ensueños”.

Todos ellos, cada día, por las palabras y las casualidades de la vida visitan a los hombres que los desterraron porque su esperanza languideció, pero ellos, los sueños, quieren retornar a los hombres porque son su verdadero hogar…

Dice la dama de “La Palabra” ¡Si estás aun vivo es porque el Eterno quiere que alcances el sueño que Él sembró en ti… ¡Atrévete!

Parashá Masei (viajes)

Esta parashá nos habla del éxodo de Egipto hacia la tierra prometida.

En Shemot (Éxodo) Di-s le dijo a Moisés: EHYE ASHER EHYE (seré el que seré). Tales palabras tienen un valor numérico que sumadas entre si dan 42. Esta numerología coincide con   los 42 lugares de peregrinación del pueblo de Israel durante los cuarenta años de vagar por el desierto. Esto nos enseña que el Eterno que es bueno estuvo siempre con su pueblo en estos cuarenta y dos lugares de campamento. Y por muy duro, árido y seco que sea el desierto que estés cruzando recuerda que el Eterno camina contigo y no te desamparará porque tu también eres su sueño…

Por: Yehoshúa Villarreal I.

Con la autoridad del Rab Dan ben Avraham.

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Dominica Buchana
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wuao, hermoso, tenemos que cuidar cada palabra salida de nuestra boca.