SINOPSIS Y REFLEXIONES PARASHÁ PINEHÁS #41

Esta parashá nos presenta un evento dual e inusual que parece contradecirse en algún punto con la Toráh. Pinehás es el nombre de esta parashá y de un nieto de Aarón, el cual no era Kohen ni podía serlo porque no formaba parte de los ungidos para Kohanin. Recordemos que los ungidos para sacerdotes eran Aarón y sus hijos; los nietos no calificaban para este rol sacerdotal. Como dicen nuestros sabios para llevar a cabo tan encomiable misión se requiere un especial “Zejut Abot” (linaje especial).

Parashá Pinehás (7/11/2020)
1: Bemidbár 25:10-26:4
2: Bemidbár 26:5-51
3: Bemidbár 26:52-27:5
4: Bemidbár 27:6-23
5: Bemidbár 28:1-15
6: Bemidbár 28:16-29:11
7: Bemidbár 29:12-30:1
Maftir: Bemidbár 29:35-30:1
Haftará: 1ª Melajim (Reyes) 18:46-19:21
CR: Yohanan (Juan) 15:1-17:26

Esta parashá nos presenta un evento dual e inusual que parece contradecirse en algún punto con la Toráh. Pinehás es el nombre de esta parashá y de un nieto de Aarón, el cual no era Kohen ni podía serlo porque no formaba parte de los ungidos para Kohanin. Recordemos que los ungidos para sacerdotes eran Aarón y sus hijos; los nietos no calificaban para este rol sacerdotal. Como dicen nuestros sabios para llevar a cabo tan encomiable misión se requiere un especial “Zejut Abot” (linaje especial).

En este capitulo encontramos a un hombre que fue celoso por el honor y la santidad de Di-s, y que a la vez expió con su acto al pueblo de Israel a punto de caer en una de las peores desgracias por causa de que se violó el pacto del Berit Milá (circuncisión), el pacto del Berit Hakodesh (pacto de santidad).

Tal vez a alguien le parezca irrelevante y de poca importancia violar este Berit Hakodesh. Nada más lejos de la realidad. ¿Por qué? Los “pecados horizontales” son aquellos que atentan contra el prójimo y contra los reinos imperantes y que habitan en este hermoso planeta azul. Y los “pecados verticales” son aquellos que van contra el cielo, su hueste y contra la soberanía de Di-s. Por tanto, romper el pacto del Berit Milá es un “pecado vertical”, una afrenta directa en contra del Eterno. El Berit Milá es uno de los grandes recursos que Hashem usa para librarnos de nuestros pecados, para revertir la maldición de la tierra en bendición y que ésta te bendiga cada vez que camines sobre ella. Entonces tus pasos serán como bálsamo y con alegría comerás de ella.

Previendo todo esto, el gran escultor de aliento de vidas decidió no terminar de modelar al hombre, dejando una pequeña capa cutánea que es la piel del prepucio sin concluir, para terminarlo aquí en la tierra con el pacto del Berit Milá. Este es un corte al prepucio, es el pecado quitado de la parte más santa de nuestro cuerpo y sembrado en la tierra para que tu piel y tu sangre se hagan uno con ella, ya que de ella tomo Hashem sus minerales para crearte.

Un día cuando el Eterno en los bosques exultantes e inimaginables del gan edén, modelaba al primer hombre con el barro del polvo de la tierra, en su excelsa sabiduría pudo detectar que este hombre al que le fue dado el don del libre albedrio, se perdería en los anales tóxicos de la iniquidad que contaminan el cuerpo y el alma. Cuando una persona se une a otra por el vinculo del matrimonio, una semilla es plantada en la tierra fértil de la amada y esta semilla al cabo de un tiempo comienza una transformación, una metamorfosis donde se gesta una criatura pensante dentro de las aguas vivas del vientre materno, que durante nueve meses es modelada con la arcilla del amor encendido, con la gesta de sabiduría y con el flagrar de las manos del escultor de los tiempos inextinguibles, el hacedor de las vidas eternas…

Esta parashá nos habla de la recompensa que el Eterno le otorgó a Pinehás, hombre celoso de los designios y Mitzvot del Eterno; que no dudo en ejecutar su justicia cuando el príncipe Zimri, hijo de Salú de la tribu de Shimón pecó con la princesa Kozbi, la midianita hija de Tzur; éste era cabeza de la casa paterna de Midián. Y cuando esta pareja estaba en pleno acto, Pinehás tomó una lanza y los atravesó por el estomago a ambos por violar el pacto de santidad y pudor del Berit Milá.

Al principio de esta reflexión comenzamos diciendo que aquí se nos muestra un evento dual e inusual que parece contradecirse con la Toráh. El Zohar Hakadosh dice: “Un Kohen que mató a alguien, pierde su Kehuná (el pacto sacerdotal) para siempre, ya que una mano manchada de sangre no puede servir en el templo de Di-s. Por ello Pinehás debería haber perdido su Kehuná; sin embargo, por ser que esa ejecución fue íntegramente debida a celos por el servicio a Di-s, se le prometió la Kehuná Gedolá para él y su descendencia”. Por lo tanto, la Toráh no se contradice porque ello fue una intervención, una acción divina del Eterno para honrar al que lo honró. Su acto puso fin a una plaga que había matado a veinticuatro mil personas por el acto de inmoralidad con las mujeres moabitas y midianitas. Dice el Zohar: “Toda persona que arriesga su vida para cuidar asuntos relacionados con el Berít Hakódesh (la santidad del sexo), Dios lo eleva por encima de todos.” Hashem no sólo elevó a Pinehás sobre el pueblo de Israel, sino que tomó la primera letra de su Nombre, la yud (י) y se la colocó como señal de pacto perpetuo en el nombre de este hombre valiente: פינחס (Pinehás).

Finalmente los midianitas trataron de acabar con el pueblo de Israel, pero nunca lo lograron, entonces usaron la corrupción para hacerlos caer. Por ello, el Eterno se airó con los midianitas y no con los de Moab. “Porque de Moab habría de nacer Ruth y de su descendencia el Rey David de cuya extirpe nacerá el Mashiaj” Talmud B.K.38

Mashiaj ya nació, vivió aquí con nosotros, murió y resucitó: su Majestad el Melej Yehoshúa Hamashiaj judío de la Casa de David. ¡Qué regrese pronto y en nuestros días para entronarse como el Rey de todas las naciones de este mundo!

Por: Yehoshúa Villarreal I.

Con la autoridad del Rab Dan ben Avraham.

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