SINOPSIS Y REFLEXIONES PARASHÁ VAETJANÁN #45

Esta Parashá es como un velo que se descorre y nos deja ver el poder escondido en las habitaciones celestiales, donde se contabilizan las oraciones que suben a lo alto y cuentan las historias de los que tienen y no tienen voz… La energía, la fuerza y el poder incontenible del hombre se esconde en el misterio de la oración…

Parashá Vaetjanán (8/1/2020)

1: Devarim 3:23-4:4
2: Devarim 4:5-40
3: Devarim 4:41-49
4: Devarim 5:1-18
5: Devarim 5:19-6:3
6: Devarim 6:4-25
7: Devarim 7:1-11
Maftir: Devarim 7:9-11
Haftará: Yeshayahu (Isaías) 40:1 – 40:26
Código Real: Maro’t Elohim 2:18-4:11

Esta Parashá es como un velo que se descorre y nos deja ver el poder escondido en las habitaciones celestiales, donde se contabilizan las oraciones que suben a lo alto y cuentan las historias de los que tienen y no tienen voz… La energía, la fuerza y el poder incontenible del hombre se esconde en el misterio de la oración

“Y yo supliqué al Eterno en aquel tiempo diciendo: Eterno Di-s, tú has comenzado a mostrar a tu siervo tu grandeza y tu mano fuerte, pues ¿Qué Di-s hay en el cielo o en la tierra que puede hacer conforme a tus obras, y conforme a tus hechos extraordinarios? ¡Déjame pasar te ruego, y veré la buena tierra que está más allá del Jordán, este buen monte y el Líbano!” Devarim (Deuteronomio) 3:23-25

Cuenta el Midrash que cuando Moshe se dio cuenta de la severidad del decreto de Hashem de no dejarlo entrar a Eretz Israel, se vistió con bolsas y cenizas y trazó un circulo a su alrededor y declaró que no se movería hasta que el decreto fuese abolido. Las tefilot (plegarias) de Moshe pusieron el cielo en emergencia; sus súplicas movieron cielo y tierra ya que sus rezos, como una espada, atravesaron los siete cielos. Moshe pronunció el Shem Hameforash (el Nombre de Di-s inefable), oración que aprendió en el cielo para que sus plegarias fueran aceptadas. El Eterno llamó a los malajim (ángeles) y les dijo: “Que las puertas celestiales se cierren para que las plegarias de Moshe no asciendan. ¡Cierren cada puerta porque sus oraciones están invadiendo las alturas!”

Moshe ofreció 515 tipos diferentes de tefilot. Di-s mismo descendió con Su gran corte de ángeles y le dijo: “Deja de rezar. La gran corte del cielo ha decretado en forma irrevocable que no cruzaras el Yardén.” El Midrash explica que las 515 plegarias tienen el mismo valor numérico de la palabra VAETJANÁN (imploré); también según nuestros sabios este número de 515 tefilot es rezado por los ángeles. Otra de las grandes “diosidencias” en la gematría o matemática del cielo es que la palabra SHIRÁ (canción o alabanza) también suma 515.

Moshe Rabenu nos enseñó una forma efectiva de rezo, una de las más importantes es la Amida o Shemoné Esré, la plegaria silenciosa que contiene 18 bendiciones y 19 con la oración Lamalshimim Velaminim que se reza de pie y hace alusión a los diez mandamientos.

Preguntó Moshe desilusionado: “¿Acaso todas mis plegarias fueron en vano? No, contestó el Todopoderoso. Verás más de lo que hubieras visto de haber entrado a Eretz Israel, aún más que tu sucesor Yehoshúa, tu verás cosas que él nunca verá, ni experimentará. Asciende al monte Nevo y te permitiré no sólo visualizar los lugares que tu querías ver, sino que todo Eretz Israel del norte, el sur, el este y el oeste.” En otras palabras, las plegarias hechas por Moshe Rabenu no sólo cruzaron los siete cielos y los conmovieron, sino que alcanzaron el bienestar de la humanidad hasta el final de los tiempos y hasta que venga la era final de la redención…

Esta Parashá Vaetjanán también nos recuerda las miríadas de significados y propósitos reservados y apartados para tí en los Aséret HaDibrot (los Diez Mandamientos). Curiosamente vemos estas Mitzvot que se corresponden con las “Diez Declaraciones” (Asará Maamarot) con las cuales el Eterno creó este mundo y todos los mundos. Dicen nuestros sabios: “Cuando Hashem entregó la Tora ningún pájaro cantó, ningún ave voló, ningún buey mugió, los ofanim se mantuvieron en su lugar y los serafim se abstuvieron de decir Kadosh, Kadosh, los océanos no se agitaron y ninguna criatura de la creación habló. Todo el mundo guardó absoluto silencio y entonces se oyó una voz: ¡Yo soy Di-s, tu Señor! …” (Shemot Rabá, 29). ¡Hasta el silencio calló!

Cuando el primer mandamiento surgió de la boca de Di-s centellaron relámpagos e inmensas llamaradas de fuego se veían a izquierda y a derecha. La voz se elevaba diciendo: ¡Pueblo mío, pueblo mío, casa de Israel, Yo soy Di-s, tu Señor! Cada vez que se pronunciaba un mandamiento, todo el universo se llenaba de una especial fragancia de especias (Talmud Shabat 88A). Las letras del Alef-Bet salían de Su voz, viajaban, se organizaban y se presentaban frente a cada yehudí construyendo frente a ellos cada mandamiento.

Dicen nuestros sabios que la Tora contiene 600.000 letras que corresponden al número de yehudí que había cuando el pueblo de Israel se convirtió en nación. Y dentro de esta frase: “hay 600.000 letras en la Tora” descubrimos el nombre de Israel יש  ששים  רבוא  אותיות  לתורה. Pero si contamos las letras de la Tora, la cuenta nos dará un poco menos de 400.000 letras. Esto acontece porque nuestros sabios descubrieron que cada letra está compuesta por varias letras. Ejemplo: la letra א está estructurada por dos י y una ו; la letra ח, con una ו y una ז. Y así sucesivamente hasta que obtenemos las 600.000 letras imbuidas en el mundo del Alef-Bet.

Finalmente vemos uno de los conceptos judaicos más importante que declara la UNICIDAD de un solo Di-s: “SHEMA ISRAEL ADONAY ELOHENU ADONAY EJAD” (Oye, Israel: el Eterno, nuestro Di-s, el Eterno es UNO). Esta frase se recita dos veces, al acostarse y al levantarse y son las primeras palabras que se enseña a un niño judío, como también son las últimas palabras que pronuncia un israelita antes de morir. Aún los sabios no han podido descifrar, ni medir la grandeza del poder y el alcance espiritual de esta imponente declaración: שמצ  ישרל  יהוה  אלהינו יהוה  אחד. Según el Talmud esta frase no está dirigida a los oídos, sino al corazón.

Aquí observamos que la última letra de la primera palabra y la última letra de la última palabra en la Tora están destacadas, es decir, son más grandes la Ayim (צ) y la Dalét (ד). Estas dos letras forman la palabra ED זד que significa “testigo”. “Vosotros sois mis testigos, ha dicho el Eterno.” El Shemá y sus bendiciones contienen 248 palabras que corresponden a los 248 miembros u órganos del cuerpo del ser humano, por lo tanto cada palabra brinda luz, energía y protección a cada uno de ellos.

 

Por Yehoshúa Villarreal I.

Con la autoridad del Rab Dan ben Avraham

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Pedro Arenas
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Pedro Arenas

Estoy iniciando en este camino, Nunca pensé en la reacción de Moisés cuando Di-s le nego la entrada a la tierra prometida, ninguna religión lo menciona y lo que explica el More Villarreal es maravilloso, impresionante, conmovedor que, llena mi espíritu de emociones diferentes, incluyendo el llanto, Al entender la pérdida tan Grande que sufrió Moisés. Gracias Moshe Ravenu, hiciste un trabajo extraordinario, radiante, que perdura hasta nuestros días y hasta mi casa alcanza el resultado de tan bello trabajo. Baruj Ha-Shen.

DOLORES canario
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Dolores Canario

Que el Eterno te sigas llenando de tan grandes sabiduría, tanto tiempo caminando dique en la verdad y estas escrituras me sacan de esa oscuridad en que he vivido. Baruj HaShem

Acacia Yanez
Miembro

Hermosa palabra Baruj HaShem ahora entiendo el porqué Moshé Rabenu no entró al tierra prometida todos los que he oído dice que porque Dios se enojó con el por ábrele pegado ala roca wuau, impresionante palabra Di..s tiene propósitos y los ejecuta como el quiere. Los tiempos son de el Baruj HaShem. A los sabios como Rab. Dan Ben Avraham y sus More que sirven al alto y sublime Baruj HaShem.