SINÓPSIS Y REFLEXIONES ROSH HASHANÁ

Bendito sea el Kadosh Baruj Hu porque esta fiesta de Rosh Hashana (cabeza de año), primero de Tishré, se remonta al principio de los tiempos desde Adán y Java, donde los milagros descienden a la tierra para danzar con sus habitantes, y mostrar al mundo la grandeza de Aquel que creó los milagros que serán testigos en los estadios de los tiempos donde se oculta la misericordia.

Rosh Hashaná (9/19/2020)
1: Bereshit 21:1-4
2: Bereshit 21:5-8
3: Bereshit 21:9-12
4: Bereshit 21:13-17
5: Bereshit 21:18-21
6: Bereshit 21:22-27
7: Bereshit 21:28-34
Maftir: Bamidbar 29:1-6
Haftará: I Shemuel 1:1 – 2:10
CR: Maro’t Elohim 19:1-20:10

Bendito sea el Kadosh Baruj Hu porque esta fiesta de Rosh Hashaná (cabeza de año), primero de Tishré, se remonta al principio de los tiempos desde Adán y Java, donde los milagros descienden a la tierra para danzar con sus habitantes, y mostrar al mundo la grandeza de Aquel que creó los milagros que serán testigos en los estadios de los tiempos donde se oculta la misericordia.

Según el Talmud fue en el primer día de Rosh Hashaná que concibió nuestra matriarca Sara, quien debido a sus 90 años de edad ya su cuerpo biológico había dejado de ovular; es aquí donde irrumpe la divinidad e interfiere las leyes naturales de la ciencia, el espacio y el tiempo quedando subyugados a la voluntad de Aquel que los creó. Entonces lo malo entra al plano de lo bueno; la oscuridad se vuelve luz; el sol, la luna y las estrellas se regocijan porque la gente estaba feliz. En este día las mujeres estériles concibieron, los ciegos vieron, la inteligencia se hizo presente y la gente se llenó de ella. El rostro de Sara rejuveneció por la intervención del Dador de la vida, su cabello se volvió negro y su parto fue sin dolor. Sara nos legó el ejemplo de rectitud y plegaria, por ello en este primer día de Rosh Hashaná, esta narrativa o evento constituye la lectura de la Torá.

Un punto muy álgido en el tiempo de este gran acontecimiento que marca el nacimiento de Itzjak, es el pacto que Avimelej procuró e hizo con Abraham e Itzjak. Avimelej enfatizó que no hacia este trato de amistad por su poder o riqueza, sino que estaba apercibido, sin ningún destello de duda, que Di-s siempre está y estaría con él. Abraham tomó siete corderos que corresponden a un juramento, a lo que llamó “séptuple juramento de alianza”. En memoria de este acuerdo de paz llamaron aquel lugar Beer Sheva, que significa “pozo de los siete”. Veamos lo que nos dice el Midrash con respecto a las siete ovejas que dio Abraham a Avimelej como señal de pacto: estas representan los siete meses que estuvo el Arca en la tierra de los filisteos, representan también las siete guerras que perdió el pueblo de Israel contra este pueblo y los siete tzadikim que murieron a manos de ellos.

Una de las más grandes pruebas que vivió nuestro padre Abraham, y la más difícil que cualquier padre pueda enfrentar, es obedecer la orden de Hashem de amarrar y sacrificar a su propio hijo, que para ese entonces era un hombre de treinta y siete años. Evidentemente Hashem desafió la fe de Abraham, pero la prueba era para los dos; padre e hijo. Abraham había escuchado la orden de parte del Eterno, por tanto su fe estaba sustentada en el Di-s Supremo, mas no así para Itzjak, ya que la orden de ser sacrificado no vino de Hashem, sino de su propio padre, es decir que la fe de Itzjak fue puesta a una prueba aún más difícil.

Abraham e Itzjak eran hombres tan espirituales que toda la vida de ellos era una ofrenda a Hashem; cuando estos dos gladiadores de la fe estaban a punto de ejecutar el sacrificio ordenado por el Eterno, Hashem ordenó al ángel que detuviera el brazo de Abraham. Luego vio a un carnero enredado con sus cuernos en los arbustos. ¿Por qué envió Hashem a Abraham un carnero como sustituto de su hijo, si el carnero no sirve como sacrificio? Narra el Midrash que el carnero cumple un rol sumamente importante, ya que aunque no sirve para sacrificios en el Templo, es un animal usado para crear instrumentos de alabanza para el Eterno, ya que cada uno de sus órganos dan la oportunidad de cumplir Mitzvot o mandamientos. Ambos cuernos del carnero sirvieron como shofarot; sus muslos se usaron como flauta; sus cueros para tambor; sus intestinos para hacer las cuerdas del arpa; sus órganos internos para cuerdas de violines para la alabanza en el Beit Hamikdash. Este carnero fue preparado en el sexto día de la creación en lugar de Itzjak. Y Hashem le dijo a Abraham: “Perdonaré sus pecados cuando suenen el shofar ante Mí en Rosh Hashana”. Todo esto es posible siempre y cuando exista un genuino arrepentimiento de corazón

Existen tres fundamentos del arrepentimiento: la renuncia al pecado, el arrepentimiento y la confesión. Lo primero es renunciar al pecado, tomar la decisión de no repetirlo, erradicarlo de nuestros pensamientos como nos enseñó Rab Shaul cuando dijo: “Llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia de Mashiaj” 2 Corintios 10:5 Asofer Hamaljutí-Código Real.

El segundo punto es el arrepentimiento, es entender que el abandono de Di-s es amargo y perjudicial para la persona y toda su descendencia. Finalmente y como tercer punto, la confesión. La persona debe reconocer verbalmente lo que ha hecho diciendo: He pecado al hacer tal y cual cosa. Me arrepiento de lo que he hecho, estoy avergonzado y jamás volveré a hacerlo. Entonces el Eterno que es bueno arrojará tus pecados y los míos a las profundidades de la mar donde Sus ojos no los pueden volver a ver… Por lo tanto las bendiciones que todos estos años han corrido detrás de tí, finalmente te alcanzarán en este Rosh Hashana (cabeza de año). El año nuevo te traerá tantas bendiciones que te sobreabundarán desde ahora y para siempre…

Leshaná Tová Tikatu Vetejatem” “Que seas inscrito y sellado para un buen año”

Por: Yehoshúa Villarreal I.

Con la autoridad del Rab Dan ben Avraham.

 

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