De la Oscuridad a la Luz…

“Porque una luminaria es el precepto, y la ley es luz; y el camino de vida son las represiones de disciplina” Mishlé (Proverbios) 6:23 Tanaj-Ketubim

Su imaginación se movía por doquier como un haz de luz que dibujaba y pintaba en el espacio de las telas de la nada: las constelaciones, las pléyades, los agujeros negros, las galaxias, la Osa Mayor y Menor; dibujos de animales hechos con la luminiscencia de las estrellas enamoradas. Universos que aparecían de repente en medio de una oscura concavidad llena de aguas verticales, que flotan en medio del vasto espacio sideral creado por Aquél que es omnisciente, portador de la luz que no se calla.

Cuando el Forjador estaba creando la luz, una chispa de ella se escapó y se alojó en el centro de la tierra, en la inmensidad de las profundidades de las aguas; y para no ser vista por el Hacedor se escondió en una ostra. Su luz era muy pequeña, pero su emanación podía iluminar las profundidades más enlutadas de las aguas, ya que su luz era una luz intemporal que trasciende más allá de este mundo visible y los mundos invisibles, aún los mundos que no se han creado…más allá del mañana, del ayer y del hoy que ya pasó…

Y Aquel que le habla a la eternidad y ésta le obedece, preguntó a la pequeña chispa que le observaba a través de la rendija de la ostra:

– ¿Por qué te escondes pequeña chispa? ¿No ves que tu luz nada ni nadie la puede contener y en ningún lugar de la creación se puede esconder?

Apenada y cogida en falta, la pequeña chispa iba abriendo poco a poco el caparazón de la ostra y dejaba ver su hermoso rostro lleno de escarchas de plata que iluminaban y transformaban en una luz inminente la espesa y oscura oquedad de las profundidades del mar. Y con voz tímida y entrecortada la pequeña chispa habló al Creador y le dijo:

– Cuando me creaste vi todo el espacio sideral como una espesa tiniebla, y pude ver como creabas las luminarias, las estrellas, la luna para que la opacidad de la noche se vistiera con traje de luces. Por eso me escape cuando me creaste, porque el único lugar tenebroso por la espesa oscuridad lúgubre está en las profundidades de la mar, porque aún siendo de día la oscuridad permanece. ¡Cuánto anhelo que mi pequeña luz pueda iluminar parte de esa oquedad! ¿Qué pasaría si Tú cambias mi condición de luz etérea por una condición solida? Preguntó la pequeña chispa.

Y el Forjador le respondió: ¡Claro que sí, lo cambiaría! Porque sin saber con qué circunstancias y dificultades te encontrarás; no has temido, y porque me lo pides en el nombre de la razón de toda la existencia…el amor, eso haré. Entonces vivirás en las oscuras profundidades de las aguas, como también en la luz de cada mañana en la superficie de la tierra. Serás parte de los atavíos terrenales de las criaturas humanas, una preciosa joya admirada y lucida por las más elegantes damas de la sociedad. Serás una chispa de Mi luz que permanecerá siempre en la tierra como la joya que da testimonio del amor entre el cielo y la tierra, y Mi luz estará siempre escondida en tí. Un cambio existencial ocurrirá en tí, como el proceso de transmutación del gusano que se arrastra y se llena del polvo de los avatares de la tierra, y al cabo de un tiempo es suspendido por las fuerzas de la creación viviendo dentro de un inerte capullo tan sólo acompañado por el vacío de la soledad, es como si estuviera apartado por la misma creación. Luego cuando las nuevas fuerzas vienen a la vida de aquella criatura; unas alas de hermosos colores empiezan a quebrar lo viejo, lo seco, con tal fuerza que logran romper y traspasar el capullo, y de allí de ese encierro lúgubre y oscuro, una hermosa mariposa abre sus alas y levanta el vuelo hacia una nueva vida.

Tal vez montañas de polvo sean hoy un obstáculo a tus pies que no te permiten avanzar por esos médanos; cerros de arena movediza donde se hunde la vida y el plan que el Eterno tiene contigo. O tal vez tus alas, tus sueños están atrapados en el capullo de los problemas que te ahogan y no te dan respiro. Tal vez aún estas atrapado por las corrientes oscuras y profundas de las cosas que no debes hacer y que no cesas de hacer…y por ello no te abandonan. Echa mano de la sabiduría de la luz del Padre que reposa en la Tora, Sus profetas, y el Código Real. Entonces, esa misma energía poderosa vendrá a tu vida y fuerzas sobrenaturales acompañadas con sus malajim (ángeles) te ayudarán a salir a flote. Por tanto, esos pecados que te persiguen desde que tienes uso de razón tendrán que detenerse, retroceder y huir de tí, porque sino serán arrojados a las profundidades de las aguas. Y quien los arroja va contigo, dentro de tí, delante de tí, y finalmente peleara por tí por los méritos de Aquel que dio su vida por tí y por mí en el madero, para pagar por los pecados verticales que tanto te atormentan. Entonces encontrarás la perla con la luz escondida en ella, porque el Eterno que es bueno, convierte tus pesadas y oscuras noches en luz, tu tristeza en alegría, tu lamento en cánticos para alabarlo a Él. Por consiguiente, experimentaras en tu vida el poder de la transformación que convierte las impurezas e inmundicias en santidad, lo malo en bueno, la mentira en verdad, y finalmente el odio será cambiado por el amor…

“Y encontrando finalmente una perla extraordinariamente preciosa, fue y vendió todas sus posesiones y la compró.” Mattityahu (Mateo) 13:46 Asofer Hamaljutí-Código Real.

Por Yehoshúa Villarreal I.

Con la autoridad del Rab Dan ben Avraham.

 

 

YEHOSHÚA (JESÚS) VILLARREAL I.

Es Licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad del Zulia. Artista sinestésico que conjuga la música, la pintura y la literatura, cuyas obras están en museos como el MEAM-España, Museo Boca Raton-USA y el MACZUL-Venezuela. Graduado de la Escuela de Arte Julio Arraga y estudió en el Conservatorio de Música José Luis Paz en Maracaibo-Venezuela. Jazán de la comunidad B’nei Tzion de Miami.

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