EL CORAZÓN

“Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios, y tu corazón pon para conocerme.” Mishlé (Proverbios) 22:17

Elegiremos inicialmente de este sabio Mishlé la palabra CORAZÓN. Esta palabra en hebreo es LEB לב. Como ya hemos escudriñado en escritos anteriores todo lo concerniente al estudio de la Torá, los Profetas, los Salmos, los Proverbios y el Hasofer Hamaljutí o Código Real, nada, absolutamente nada es producto del azar, la casualidad o el augurio.

La ciencia nos dice que el corazón es un órgano musculoso hueco, auto controlado, órgano principal del aparato circulatorio. Está dividido en cuatro (4) cámaras o cavidades: dos superiores llamadas aurícula derecha (atrio derecho) y aurícula izquierda (atrio izquierdo) y dos inferiores llamados ventrículos derecho e izquierdo. Funcionan como una “bomba” que impulsa la sangre a todo el cuerpo. Esta bomba es aspirante e impelente formando a la vez dos bombas en paralelo que trabajan al unísono para propulsar la sangre hacia todos los órganos del cuerpo. Un ciclo cardíaco está formado por una fase de “relajación” y llenado ventricular (diástole), seguida de una fase de “contracción” y vaciado ventricular (sístole).

Ahora veamos cuál es el “ciclo espiritual cardíaco” que nos enseña la Torá y cuál es el proceso en el mundo “intangible” de las cosas que se materializan a este mundo tangible, al ser ordenadas y procesadas por los Mitzvot (Mandamientos) de las alucinantes Escrituras eternas. Viajaremos por las aguas eternales de estos mandamientos para caminar sobre ellas y empaparnos de sus conocimientos inmortales.

El conocimiento de Hashem desciende a tu mente como el soplo de un suave viento pregonero de la alborada, que besa y mueve suavemente las antenas receptoras de tus cabellos embriagados por el gozo que espera anhelante por el novio, para fundirse como un solo cuerpo en la piel de su amada enamorada. Y como cascadas sus aguas descienden al corazón en forma de triángulo equilátero con la punta hacia “arriba”, como para señalar y recordar que sólo Su PALABRA puede descender de los cielos…luego estas aguas se depositan y descansan en las cuatro cavidades “vacías” del corazón para ser llenadas de Su Sabiduría.

Como podemos ver, físicamente, el corazón está situado en forma oblicua, su forma es piramidal inclinada con el vértice hacia “abajo”; es decir, como un triángulo equilátero con sus tres lados iguales, y uno de ellos apunta hacia el “suelo” que simula su recorrido hacia la “tierra” (Maljut). En el mundo espiritual el conocimiento del Eterno desciende al corazón y simula un triangulo con la punta hacia “arriba”. Los dos triángulos, el que apunta hacia “abajo” y el que apunta hacia “arriba”, configuran el Maguen David, o lo que es lo mismo, la estrella de David. De tal manera, que cuando este mundo espiritual invisible desciende y se desposa con este mundo físico visible, del fruto de esta UNIÓN, dos se vuelven uno; ya no son dos mundos, sino UNO con la UNICIDAD del Eterno… ¡Adonay Ejad!

“Shema’ Israel, Adonay Elohenu Adonay EJAD” “Escucha, Israel: el Eterno es nuestro Dios, El Eterno es UNO y ÚNICO.”

Su Majestad y Rabino Yehoshúa Hamashiaj, uno de los hombres judíos más extraordinarios que ha pisado el suelo bendecido de Eretz Israel; que vivió y cumplió el proyecto del Eterno a través de la Torá nos enseñó cómo recibir el CONOCIMIENTO DE DI-S.

Cuando hablamos del conocimiento del Eterno es sumamente importante entender la etimología hebrea de la palabra “conocimiento”, ya que está íntimamente ligada a las cuatro cavidades “vacías” del corazón. La palabra CONOCER en hebreo es LEAKIR להכיר y su valor gemátrico es 4, es como si esta palabra anunciara previamente el lugar donde reposará Su Sabiduría: en las cuatro (4) cavidades del corazón. Corazón que Él mismo diseño y reservó para morar en él y nada, ni nadie, ni cosa alguna lo puede llenar.

Cuando todas estas cosas acontecen en un ser humano, los portales del cielo y de la tierra se abren para que el hombre se colme del conocimiento del Eterno. Es entonces, a partir de aquí, que el hombre comienza una relación íntima con Aquel que lo sabe y lo CREA todo sin límites de tiempo, sin fronteras, sin obstáculos; inclusive con la ausencia de la nada… porque Hashem también creó la nada…

“Y es esta la vida eterna: que tengan una relación íntima contigo, el único Elohim verdadero y a Yeshúa Hamashiaj, a quien enviaste.” Yohanán (Juan) 17:3

Te invito a entrar al mundo del Singular, el del Verbo Perfecto, el único que calla cuando habla para entonar una cantata ecuestre que cabalga por las encinas de los adagios celestes, de los pensamientos consonantes llenos de los sustantivos y adjetivos, de las historias no contadas, de los tiempos pluscuamperfectos, de los versos no verbales de la noche. El mundo del Cantautor y Escultor de la vida y la muerte, el que modeló el sol, la luna y las estrellas con la arcilla de la Palabra de Su voz. El que ponderó a toda carne pensante con la savia de Su Presencia. El que sopló de Sus narices aliento de vida plena para llenar los “vacíos” del saber de aquel que tiene hambre y sed. El mundo del Omnipotente, quien se cansó de oír las vanas voces desafinadas y desarmonizadas de los dioses de palo que no tienen oído ni voz y no caminan; dioses que contaminan y entenebrecen el entendimiento para torcer los caminos derechos, de aquellos que aún no saben diferenciar su mano derecha de la izquierda…

Y este mundo nos cuenta que un día el Eterno desgarró un pequeño trozo de Su manto y sopló sobre él, de repente, esa pequeña tela se transformó en una diminuta ave. Sus alas eran de hilos de oro transparente como tejidos por la hilandera de los vientos eternos. Su trinar parecía compuesto por la coral del Cantar de los Cantares. Fue creada para visitar y llenar los espacios “vacíos del entendimiento” de las mentes que anhelan CONOCERLE hoy. A esta frágil y poderosa ave le fue asignado el nombre de Jojma חוכמה – Sabiduría -. El pájaro Jojma no lo puedes ver porque él es invisible al ojo humano, pero la chispa que deja caer en tu mente tan sólo será para ti como un recuerdo o un de repente que viene a tu mente; supuestamente sale de la “nada”, pero no es otra cosa que el SABER de lo Alto que descendió en ti: –¡wow, me vino a la mente tal cosa, sin pensarlo!; ¡tuve una buena idea!; ¡siento en mi mente la convicción de sumergirme en las aguas de las Mitzvot para navegar en ellas!

Entonces empezarás a “VER” con los ojos del corazón y te montarás sobre las alas de Mis maravillas creadas e increadas. Mi gloria de colores te enseñará a tocar nuevos instrumentos creados en los mundos donde penetró hoy tu mente; con los versos y verbos interinos predicados por tu boca… Instrumentos polifónicos que hablan y son amigos de las piedras que cantan, ellas te enseñarán a tocarlos con el poder de tu mente…

Conocerás ángeles que cuando cantan entonan siete voces a la vez y atraen los días a los cuales les asignan dulces melodías por día, y al séptimo día, el Shabat, lo visten con el manto real del Cantautor, el Gran Hacedor que desciende a la tierra para llevar este mensaje: “Sobre mis hombros está Su manto y en este día Él declara para todo Su pueblo: que HA ESTADO, ESTÁ Y ESTARÁ contigo hasta el final de los tiempos…terrenales y eternos”.

El arcoíris, te mostrará como sus siete colores crean miles de colores, cuando entonan las siete escalas musicales: Do-Re-Mi-Fa-Sol-La-Si; sus colores se vuelven valses que danzan y escogen el color favorito del alma… ¡el amor es azul!

Conocerás las arpas eternas de los ángeles, que cuando cantan abren sus alas y nos muestran sus cuerdas hechas con el fuego de los besos de los enamorados.

Conocerás también la paleta de colores y sus combinaciones que uso el Artista de artistas…el Singular Infinito, para crear las constelaciones montado sobre la Osa Mayor por las calles de la Vía Láctea y con Su alforja llena de leche y miel…

“Llama a Mí que te responderé, y te referiré cosas grandes e inaccesibles que no las conocías porque así ha dicho el Eterno, Di-s de Israel.” Irmeyahu (Jeremías) 33:3

 

Por Yehoshúa Villarreal I.

Con la autoridad del Rab Dan ben Avraham.

 

YEHOSHUA (JESÚS) VILLARREAL I.

Es Licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad del Zulia. Artista sinestésico que conjuga la música,

la pintura y la literatura, cuyas obras están en museos como el MEAM-España, Museo Boca Raton-USA y

el MACZUL-Venezuela. Graduado de la Escuela de Arte Julio Arraga y estudió en el Conservatorio de Música

José Luis Paz en Maracaibo-Venezuela. Jazán de la comunidad B’nei Tzion de Miami.

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