EL PENSAMIENTO

“Hay muchos pensamientos en el corazón del hombre, pero el consejo del Eterno, ese es el que se mantendrá.” Mishlé (Proverbios) 19:21

Al hablar de los pensamientos es ineludible hablar de la mente, ya que ella es receptora y generadora de pensamientos procesados y depositados desde los más altos talleres de los cielos. Allí se construyen las imágenes creativas en forma de ideas o diseños que descienden a las habitaciones del cerebro, lugar de la mente, para que esta las procese y desciendan al corazón y este los distribuya a todos los miembros del cuerpo para la acción que convierte una idea invisible y callada en una realidad tangible y trascendental. Dícese del pensamiento que es la facultad de comparar, combinar y estudiar las ideas. Es la capacidad que tienen las personas de formar ideas y representaciones de la realidad en su mente, relacionando unas con otras.

La definición de la mente hace referencia a una dimensión o a un fenómeno complejo que se asocia al pensamiento; puede definirse como la potencia intelectual del alma. Según la ciencia es normal que se establezca una confusión entre cerebro y mente. El cerebro es un órgano que se encuentra en la cavidad craneal y que presenta una cantidad de neuronas (células del sistema nervioso). La mente en cambio, emerge del cerebro como consecuencia del funcionamiento de este órgano; es como un estímulo que llega al organismo y da una respuesta.

El cerebro humano se encarga tanto de regular y mantener cada función vital del cuerpo, como de ser el órgano donde reside la mente y la conciencia del individuo. Contiene unos ochenta mil millones de neuronas, de las cuales cerca de diez mil millones son células piramidales corticales. Estas células transmiten las señales a través de mil billones de conexiones sinápticas. El cerebro controla y regula las acciones y reacciones del cuerpo; recibe continuamente información sensorial. El neocórtex es el centro del PENSAMIENTO de orden superior del aprendizaje y de la memoria. El cerebro y el cerebelo trabajan en conjunto pues el primero envía señales, mientras el cerebelo hace que este movimiento sea coordinado. Hipócrates por aquel entonces decía: “el cerebro humano es una de las creaciones más complejas, enigmáticas y a la vez perfectas del universo.”

El lado izquierdo del cerebro interactúa con el lado derecho del cuerpo y viceversa. Se cree que los dos hemisferios contribuyen al procesamiento y la comprensión del lenguaje: el hemisferio izquierdo procesa tanto la semántica como la sintaxis del discurso; mientras que el hemisferio derecho procesa la emocionalidad del lenguaje, la prosodia del discurso y el lenguaje no verbal, por ejemplo, los movimientos corporales. El hemisferio cerebral izquierdo controla “el lenguaje”, el pensamiento lógico y la escritura. En él se encuentra el centro del habla, del pensamiento que nos permite analizar lo que sucede y del control de la “mano derecha”. También controla la capacidad para las matemáticas y la sensibilidad.

El hemisferio cerebral derecho controla el pensamiento creativo, controla la “mano izquierda”, la fantasía, el talento musical y todas las actividades artísticas que podemos desarrollar. Se especializa en la percepción visual y espacial, más que en las palabras y conceptos. Observa la realidad de un modo global; es decir, no se detiene en las partes que componen un todo sino en lo que ellas conforman en conjunto. Está más ligado a la intuición y a los sentimientos. Como decía Pascal: “el corazón tiene razones, que la razón no comprende.”

El cerebro no está completamente comprendido y la investigación está en curso. Hoy por hoy la ciencia no ha logrado alcanzar a comprender la complejidad implícita del cerebro humano; es decir, el diseño creado por Aquel que todo lo puede y que no todos comprenden. La ciencia necesita muchos años más de investigación para lograr decodificar esta maquina perfecta diseñada por el Perfecto llamada el cerebro humano.

Un pequeño pececillo salta de las aguas de las escrituras y nos muestra cuan grande es la palabra de aquel, que el infinito, los tiempos y la nada misma se inclinan ante su grandeza y majestad. Una pequeña ventana se abre y deja pasar su luz que toca la existencia del hombre y nos deja escuchar Su voz:

“Mas cuando estés dando tzedaka, asegúrate que tu “mano izquierda” no sepa que está haciendo la derecha…” Mattityahu (Mateo) 6:3 Código Real

Definitivamente una de las cosas o circunstancias que más me enamoran del Eterno, es la capacidad de aventura que nos sumerge en este bosque del Edén; donde su Torá, el Hasofer Hamaljutí (Código Real) y los Profetas dejan discurrir los más extraordinarios eventos encriptados en cada letra, en cada signo, en cada palabra que grita a los cuatro vientos su magnificencia y maravillas que no saben callar, porque sino toda la creación hablará.

Por qué este versículo de Mateo 6:3 dice que no sepa tu “mano izquierda” lo que hace tu mano derecha? Porque una idea creativa y altruista vino a tu mente, es un acto de amor a tu prójimo, al necesitado del momento que está frente a ti; le diste una tzedaka generosa porque así lo dictó la voz que mora en tu corazón. Que tu boca esté cerrada, porque tu silencio es el sello que refrenda tu tzedaka en los cielos y en la tierra y además tu silencio te será contado por sabiduría.

“Aún el necio callado, sabio es considerado; el que cierra sus labios es considerado entendido.”

Mishlé (Proverbios) 17:28

“¡Cuan preciosos me son tus PENSAMIENTOS, Di-s! ¡Cuan imponentes sus principios!” Tehilim (Salmos) 139:17

Estas son las primeras palabras que parece haber exclamado el primer hombre desde el principio de los tiempos. Al mismo Hacedor le plació poner sobre su cabeza la corona de pensamientos hecha de Sus propios pensamientos, para así morar con él en la nueva casa de “tierra”, construida con el “semen-to” de la esencia de Su semejanza.

Colocó Hashem en el corazón del hombre un espejo que proyecta su “imagen” acompañada de su “semejanza”. Los pensamientos danzaban gozosos tomados de la mano de la imagen y la semejanza en los atrios de la mente de Adán. Los pensamientos del Eterno susurraban a su oído los nombres que debía asignarle a todas las criaturas, estos se transportaban de mente a mente mediante un puente de luz que unía la mente del Eterno con la de Adán. Algunos malajím (ángeles) confundían a Adán con Hashem por causa de su refulgente sabiduría, que a su paso iluminaba el Gam Edén.

Un día este hombre pecó por causa de la idolatría al escuchar y obedecer “otra voz” que no era la del Eterno. Se escuchó en lo más profundo del alma de Adán como se quebró el espejo que Hashem había puesto en su corazón. Y con dolores de parto huyeron de él los pensamientos que regresaron a la savia de la sabiduría de la mente de Elohim; resquebrajándose tras ellos el puente de luz que se apagaba en la oscuridad de la tristeza tardía. Por ello los pensamientos del Eterno nunca más morarán permanentemente en la mente del hombre, ya que este decidió tener sus propios pensamientos independientes de Di-s.

“Adonay conoce los pensamientos del hombre, que son vanidad.” Tehilim (Salmos) 94:11

Pero el Eterno que es bueno, nos dejó esta clave: “Llama a mí que te responderé, y te referiré cosas grandes e inaccesibles que no las conocías.” Irmeyáhu (Jeremías) 33:3

Un pensamiento del Eterno descenderá como el jilguero a su nido y allí anidará y entonará una nueva idea, un nuevo pensamiento que hará rema en tu mente. Entonces el Eterno se hará uno en ti y su pensamiento preñara tu entendimiento de cosas maravillosas y grandiosas que tienen que ver con tu destino en este pasaje de tu vida. Es cuando verás lo bueno, su excelencia haciéndose una contigo para que cumplas con el propósito que Él de antemano sembró en lo mas profundo de tu corazón.

Esta reflexión nos trae a colación esta inmortal lectura:

“Porque nos son mis pensamientos como son vuestros pensamientos; ni vuestros caminos como mis caminos, dice el Eterno. Porque así como está alto el cielo de la tierra, así están altos mis caminos de vuestros caminos, y mis pensamientos de vuestros pensamientos.” Yeshayá (Isaías) 55:8-9

Ideas correrán por todo el torrente sanguíneo de tu cuerpo y verás el consejo del Eterno hecho realidad y protegido con la armadura de Su Verdad, que siempre prevalecerá y se mantendrá en el tiempo…porque solo Él es BUENO.

Por: Yehoshúa (Jesús) Villarreal I.

Con la autoridad del Rab Dan ben Avraham

 YEHOSHUA (JESÚS) VILLARREAL I.

Es Licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad del Zulia. Artista sinestésico que conjuga la música,

la pintura y la literatura, cuyas obras están en museos como el MEAM-España, Museo Boca Raton-USA y

el MACZUL-Venezuela. Graduado de la Escuela de Arte Julio Arraga y estudió en el Conservatorio de Música

José Luis Paz en Maracaibo-Venezuela. Jazán de la comunidad B’nei Tzion de Miami.

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