LA SALVACIÓN

“Un caballo está preparado para el día de la guerra, pero del Eterno viene la SALVACIÓN”
Mishlé (Proverbios) 31:21

La salvación, palabra muy usada en este siglo y los que nos antecedieron; ella rebosa y se derrama en el envase hecho del polvo de la tierra, el mismo material o materia prima que usó el Eterno para modelar el barro con sus propias manos y soplar sobre él para darnos el regalo de la vida, vida que diseñó para velar y cuidar nuestra entrada y salida en este mundo y cumplir su propósito que es exactamente el nuestro, porque en un “antes” elegimos cual era el destino que queríamos cumplir en este planeta azul.

Salvación en hebreo; ישועה (Yeshúa), nombre enigmático que se viste con las antífonas eclípsales más controversiales de todos los tiempos, hasta el punto que este nombre divide o parte la historia en un “antes” y un “después” de …

Vamos a curiosear un poco sobre las matemáticas celestiales que oculta este tan insondable y conspicuo nombre, que viaja con un equipaje de misterios velados a punto de ser descorridos. El análisis gemátrico de la palabra Yeshúa y del nombre Yehoshua, curiosamente dan como resultado 4 cada uno. Cuatro son los puntos cardinales que representan a la tierra. Abraham, Isaac, Jacob y David, son los cuatro grandes paladines que usó el Eterno para bendecir y redimir a los hombres, la tierra, y por ende a toda la creación, afectando el mundo físico y el mundo espiritual.

Yehoshua ben Yosef de la casa de David fue judío de padres judíos, versado en las mitzvot o leyes de la Torá, y activo en el cumplimiento de las fiestas que ordenó el Eterno al pueblo de Israel y para todos los pueblos. Yehoshua pasó por este intrincado mundo lleno de los más agrios sinsabores, que nos remontan a una retrospectiva milenaria cuando dominaba el imperio romano sobre el pueblo de Israel.

Yeshúa vivió y murió en este escenario tan adverso lleno de intrigas y mezquindades, donde las posiciones religiosas, políticas y económicas no se hicieron esperar. Los conquistadores imponían sus propias reglas y decisiones, por lo que la injusticia se volvió la bandera que ondeaba en estos tiempos aciagos.

Este personaje, el Ribi Yeshúa, estuvo lleno y cargado de las más pesadas e insólitas banalidades generacionales impuestas por las religiones, cuya identidad judío-hebrea fue secuestrada y sustituida por una pagana cargada de idolatría y revestido con vanas vestiduras greco-romanas, que torcieron el destino para el que fue enviado; hasta el punto que lograron su objetivo al hacer que la mayoría de la raza humana confundiera al “enviado” con el “Enviador” (Elohim Ejad – el Di-s único).

Rumiaremos lo que nos dice el profeta Ieshaiá (Isaías) para todas las generaciones; que nada, absolutamente nada, escapa de la voluntad del Eterno, la cual nadie puede torcer si Él no lo permite:

“Pero él se enfermó por nuestros delitos, fue golpeado por nuestros pecados; el sufrimiento, para nuestra paz, (cayó) sobre él, y con su herida fue nuestra curación… El Eterno cobró en él el pecado de todos nosotros. Es oprimido, y él es ofendido, pero no abre su boca; como un cordero al matadero es llevado, y como una oveja delante de sus trasquiladores enmudece, y no abre su boca.” Ieshaiá (Isaías) 53:5-7

Se especula que este versículo se refiere a Israel, que es una metáfora que no habla de un hombre sino del “pueblo de Israel” y que por ello, la escritura usa el “singular” como está descrito en otros pasajes de la Torá. Por supuesto que se habla de Israel porque es a esta nación que al Eterno le plació elegir como su novia; la nación bendecida para siempre por el gran yo soy.

Ahora bien, escudriñaremos y rumiaremos juntos lo que hay detrás de las aguas vivenciales de este oráculo del profeta Ieshaiá, por lo tanto, haremos un breve análisis gemátrico de las oraciones claves o esenciales, que son el zumo de este extraordinario y revelador versículo.

Quiero acotar que las traducciones del hebreo al español no son exactas literalmente, son una aproximación a lo que se dice en el hebreo; ya que esta es una lengua muy rica en el contenido de cada palabra; por lo tanto, en el idioma español lo que se hace son acercamientos a su significado. Su condición dual la hace única en su clase por el solo hecho que esta es la única lengua, que es letra y número a la vez.

Veamos:

ובחברתו  נרפא  לנו en su compañía todos seremos curados

La sumatoria de estas tres palabras en hebreo, nos da como resultado el numero 10. Este número curiosamente representa el infinito y lo vemos en una ecuación muy sencilla 1/0 = ∞, todas estas teorías lo llevan a un infinito porque ÉL es el infinito, sin principio ni fin (Alef-Tav).

Diez, son las diez Mitzvot (mandamientos) donde están sumergidos los 613 mandamientos positivos y negativos. Diez, son los diez justos que negoció nuestro padre Abraham con el Eterno para que no destruyera a Sodoma. Diez, son los 10 judíos que se necesitan para el minyán y poder sacar la Torá en la Esnoga cada Shabat.

Sigamos escarbando en este mundo de códigos encriptados, en el mar que guarda los tesoros escondidos de la sabiduría del Eterno, para ser develados a la raza humana. En el versículo de Ieshaiá (Isaías) encontramos esta parte que dice:

ולא  יפתח  פיו  “no abre su boca

El resultado es el mismo 10 que el versículo anterior, por lo tanto cuando esto acontece, es una señal o un alerta que el cielo nos da para abrir la siguiente puerta, atravesarla y encontrarnos frente al corazón del Eterno que te enseñará a tener un corazón conforme al de Él.

Mucho se ha hablado de está profecía en el transcurso de todos estos siglos, con sus aciertos y desaciertos, pero al fin y al cabo la evidencia está allí puesta a nuestro alcance como la mesa que está servida, que espera por todo aquel que desea alimentarse y comer de sus manjares.

Entonces te invito a cabalgar juntos sobre el tajash o el unicornio multicolor que nos habla Devarim (Deuteronomio) 33:17 “…y sus cuernos serán como los del unicornio…”. Entonces iremos trotando por los bosques del ensueño donde moran los cinco libros de la Torá como los cinco guardianes de todos los tiempos que nos señalan el lugar donde se esconde Mashiaj, el Redentor, descendiente de la casa de David. El escogido, el ungido que reinará a todas las naciones de la Tierra que un día vino como siervo sufriente – Mashiaj Ben Yosef -, como lo describe acertadamente Ieshaiá y vendrá nuevamente como el enviado – Mashiaj Ben David – y develará todos los misterios y quitará las vendas vetustas que impiden ver la gloria del Enviador.

Veamos lo que acontece en otras comunidades que por milenios han “secuestrado” la figura de nuestro Santo Ribi y han contado una historia funesta e inverosímil, fuera de todo contexto hebraico, pregonando a los cuatro vientos que Mashiaj ya no viene al pueblo de Israel porque estos no son “salvos” y sus leyes ya caducaron o se volvieron obsoletas, y que ya no estamos bajo la ley sino bajo la gracia. Años luz de la realidad esta inocente, ingenua y miope visión; el pueblo de Israel siempre ha vivido bajo la GRACIA DE LA DIVINIDAD.

Estos versículos son suficientes para descorrer el vendaje de esta eclipsante visión.

“Así ha dicho el Eterno: ha encontrado GRACIA en el desierto, un pueblo sobreviviente de la espada, yendo a su reposo Israel. Desde lejos el Eterno se me reveló, y dice: un amor perpetuo, te he amado. Por eso te extendí favor.” Irmeyáhu (Jeremías) 31:1-2

 “Israel es SALVADO por el Eterno, una SALVACIÓN ETERNA. No se avergonzarán, no serán ofendidos nunca jamás.” Ieshaiá (Isaías) 45:17

 “He acercado Mi justicia, no está lejos; y la SALVACIÓN de Mi parte no se atrasará. Pondré en Tzion la SALVACIÓN para ISRAEL, quien es Mi esplendor.” Ieshaiá (Isaías) 46:13

 “Yeshua respondiendo dijo: la misión que me fue encomendada está limitada estrictamente a las ovejas perdidas de la Casa de Israel.” Mattityahu (Mateo) Código Real 15:24

“Vosotros servís lo que no sabéis; nosotros servimos lo que sabemos. Porque la SALVACIÓN viene de los yehudím (judíos).” Yohanán (Juan) Código Real 4:22

 Estas sabias lecturas consolidan y nos muestran al Mashiaj Yehoshua de la Casa de David, imbuido en los 613 mandamientos, los Profetas y el Código Real que lo entronizan a todo lo largo y ancho de las Escrituras, como el enviado que no tarda porque está cerca…

Hoy el Eterno te invita a montarte sobre los lomos del corcel de la sabiduría, para que corras por las praderas de los sueños no cumplidos. Entonces ellos te mostrarán y se prendarán de tu pecho, donde germinará la semilla del amor que el Eterno sembró en lo más profundo de tu corazón. Para que en este día recuerdes que la gracia es como el viento, que acaricia tu cara cuando cabalgas con los verbos que cantan a tus oídos, las melodías más disímiles que oído haya escuchado. La sincopa de la yerma del tiempo de los espacios vacíos de una canción que destila el néctar del amor correspondido, de aquel que cada día susurra a tu oído: Déjate llevar en Mis brazos, porque la salvación es como el perfume de un campo de rosas rojas, cuyo exquisito aroma nunca escapa de su presencia

Por: Yehoshua (Jesús) Villarreal I.

Con la autoridad del Rab Dan ben Avraham.

YEHOSHUA (JESÚS) VILLARREAL I.

Es Licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad del Zulia. Artista sinestésico que conjuga la música,

la pintura y la literatura, cuyas obras están en museos como el MEAM-España, Museo Boca Raton-USA y

el MACZUL-Venezuela. Graduado de la Escuela de Arte Julio Arraga y estudió en el Conservatorio de Música

José Luis Paz en Maracaibo-Venezuela. Jazán de la comunidad B’nei Tzion de Miami.

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