Preparándonos para Tishá b’Av

Como hemos venido enseñando, este miércoles 29 de Julio, a la caída del sol, inicia el ayuno del quinto mes, conocido como ayuno de Tishá b’Av ( 9 del mes de Av, el quinto del anuario bíblico).

La costumbre tradicional preservada por el Judaísmo Akivano vía Talmud y Shulján Aruj, incluyendo  Rama, es que no se salga de la casa en la víspera del ayuno evitando todo tipo de paseos fuera del hogar.

Este año, debido a la pandemia del Covid-19, será mucho más fácil preservar esa tradición que nos permite recoger el espíritu y pensar en las causas que llevaron a los desastres nacionales alrededor de Tishá b’Av, así como las causas que llevaron a su reversión histórica, como fue anunciado por el profeta Zacarías y como hemos testificado a partir de los sucesos que han tenido lugar en nuestra historia moderna, posterior a mayo de 1948.

Recordemos que así como no ayunamos para que Dios Altísimo termine la tragedia de Shoá, porque ya lo hizo, así tampoco ayunamos para que Dios Altísimo termine el exilio porque ya lo hizo.

Al mismo tiempo, cuando estudiamos las leyes del ayuno establecidas por el Judaísmo Akivano, vía Talmud, a los que están bajo la normatividad vinculante de esa secta judía ancestral, debemos recordar que cuando se crearon e impusieron aquí y allá y por diferentes autoridades halájicas de dicha secta, en diferentes momentos, sus condiciones históricas, pre-mayo 1948, justificaban lógicamente dichas normas.

Para entonces, tanto en la época del Talmud como en los siglos posteriores, incluyendo el siglo 16, fecha del nacimiento del Shulján Aruj, las condiciones del exilio forzado existían, el Estado de Israel continuaba en ruinas, Jerusalén estaba bajo dominio extranjero y  el Instituto del Templo no tenía la menor idea de aparecer en el escenario histórico de aquellos siglos.

Para ellos, ayunar por la conclusión del Exilio era históricamente entendible, así como por la restauración del Estado de Israel, Jerusalén, el Templo, etc.

Las condiciones modernas son totalmente diferentes, si es que aceptamos lo que creemos Dios Altísimo ha hecho con nuestro pueblo a partir de mayo de 1948.

La Halajá responde a las necesidades nuevas que se presentan para cada generación, no a las necesidades de generaciones previas cuyas circunstancias  ya no existen.

Ejemplo de Hadassa (Ester)

Ester proclamó un ayuno previo al decreto de Pur, pero después que las condiciones cambiaron  y para los judíos hubo “paz, alegría y regocijo”, ¿a quién se le habría ocurrido proclamar un ayuno para que Dios rompiera el decreto del perverso descendiente de Amalek?

Seria una proclamación histórica y teológicamente anacrónica.

Los exiliados de Babilonia

Que los exiliados de Babilonia ayunarán por la restauración del Templo y del Estado Judío, era entendible. Y así lo hicieron los cautivos  de Babilonia,  Daniel y sus compañeros, tanto como Nehemías y Esdras,  por ejemplo.

Pero ayunar por estas cosas luego del retorno y la reconstrucción de Jerusalén y el Estado Judío y el Templo, no tenía sentido histórico alguno.

¿A quién se le hubiera ocurrido ayunar en los días del Segundo Templo, por la destrucción del Templo?  ¿A quién se le habría ocurrido ayunar en los días de Hagai y Malakí por el retorno de la cautividad y el establecimiento del Estado Judío?

De la misma manera, debemos entender que las leyes del ayuno impuestas por el Judaísmo Akivano vía Talmud, vía Shulján Aruj y vía sus sabios posteriores, responden a condiciones históricas específicas, totalmente entendibles pre-mayo de 1948.

Nosotros no somos de esa generación.Nuestras condiciones han cambiado radicalmente como explicamos en la entrega previa, por tanto, la Halajá, que rige la respuesta que debemos dar a situaciones reales del momento, debe adaptarse a esas nuevas condiciones y no a condiciones que ya no existen.

Por ejemplo,  el Judaísmo Akivano actual promueve que cada judío hoy día, en pleno siglo 21, previo a Tishá b’Av, coma pan seco untado en sal y permanezca sentado en el suelo “entre la cocina y el horno, en total estado de duelo”  por el Exilio, la Destrucción del Estado de Israel y la destrucción de Jerusalén siguiendo la costumbre del quinto siglo del rabino Yehuda bar Yaa, y lógicamente pidiendo a Dios que termine el Exilio, nos restaure el Estado Judío y a Jerusalén ( Ta’anit 30ª), Al mismo tiempo promueve que tomes papel, lo quemes y untes el pan seco con cenizas para recordar más vívidamente las cenizas de la destrucción de Jerusalén y así llamar mejor la atención de Dios Altísimo para que tenga piedad de nosotros, termine el Exilio y “nos devuelva prontamente con orgullo a nuestra tierra”, con un Estado Judío y una Jerusalén bajo nuestro control.

Lo anacrónico de tal imposición es evidente.Es interesante que mientras la costumbre en los días talmúdicos era sentarse en el suelo, luego del Arizal, quien dictaminó que sentarse en el suelo no era apropiado por las leyes de la Kabalá, el propio Judaísmo Akivano legisla contra el Talmud,  se actualiza históricamente y afirma que ahora, en el siglo 21,  “no es apropiado sentarse en el suelo, sino colocar una alfombra o tapete sobre el piso y sentarse sobre él”.

Esta actualización en base a un nuevo descubrimiento es lo normal y lo lógico y como debe proceder la legislación.

No podemos administrar un país moderno con las leyes imperantes 500 años atrás. La Halajá se actualiza de acuerdo con las nuevas circunstancias que aparecen, no según circunstancias que ya no existen.

Seudá Hamafseket

La última comida que precede al ayuno  llamada “seudá hamafseket” (comida de interrupción del ciclo normal de alimentación, que es lo que hamafseket significa en arameo), debe consumirse  en virtud del propósito del ayuno y por tanto, cada cual debe establecerla antes de la hora para el comienzo del ayuno.

Si comenzamos el ayuno a la caída del sol, para cuando ese tiempo llegue, debes haber concluido tu comida hamafseket. Luego de esta comida no se debe comer nada más hasta terminar el ayuno. De hacerlo, ya no sería hamafseket.

Cerveza y Wiski

El judaísmo Akivano permite beber un poco de cerveza y de wiski en esa comida, pero lógicamente, nosotros no tenemos esa costumbre, pues atenta contra la esencia misma del ayuno.

Si alguien  requiere algo para ayudar con la digestión previa al ayuno, luego de la  comida hamafseket,  que tome un vaso de agua, le exprima dos limones y le coloque una pizca de bicarbonato de sodio puro y lo beba; seguramente le ayudará muchísimo mejor que una cerveza o un trago de wiski, que después podría llevar a varios tragos más  y destruir totalmente el espíritu del ayuno.

¿Cómo debe ser entonces la comida hamafseket?  En los días talmúdicos, se consideraba la carne de pescado un lujo y la carne roja,  casi de rutina.

Por tanto, los sabios de aquellas generaciones prohibieron comer pescado en el exilio para  la comida hamafseket,  lógicamente por ser visto, según la etiqueta del momento, como un derroche de dinero y de expresión de suntuosidad, magnificencia y esplendidez culinaria, totalmente opuesto al espíritu de un ayuno, que es afligir el alma, hoy día, contrario a los talmúdicos, la carne roja es, posiblemente,  más costosa que la carne de pescado. La carne de pollo, menos costosa aún. Por tanto, que  tu comida hamafseket exprese tu realidad actual.

Come entonces, previo al ayuno, lo que tengas a mano en tu casa, lo que comes regularmente los días de semana, evitando carnes rojas y alimentos pesados que podrían contraproducentes y evitando hartarte hasta explotar para evitar tener hambre tanto como sea posible y hacer el ayuno más placentero.

Sentado en tu mesa, con  ropas sencillas, con una  comida regular, como podría ser sopa de vegetales, verduras frescas, pollo con hortalizas o tilapia con puré de papas, es apropiado. No utilices frutas con la comida porque es contraproducente nutricionalmente hablando. Cada cual vea lo apropiado según su realidad actual.

La idea es evitar alimentos costosos y contrarios al espíritu mismo del ayuno que es aflicción del alma y recogimiento del espíritu para prepararnos para un largo período de reflexión acerca de las causas que produjeron aquellos desastres y la gran misericordia divina al revertirlos en nuestra generación devolviéndonos el Estado Judío, eliminando el Exilio, y redimiendo a Jerusalén y colocándola soberana y libremente, en nuestras manos de nuevo.

¿Qué hacer durante el ayuno?

Reflexionar. Es lo más importante en este ayuno. Reflexionar acerca de las Causas que llevaron a aquellos desastres, las misericordias de Dios al revertir esas Causas y lo que nos espera para los días que vienen.

Visto así, les recomiendo lo siguiente para este ayuno:

  • a) Tener a mano el libro del profeta Yirmiyahu que fue testigo de la destrucción del Primer Templo, así como su obra Lamentaciones.
  • b) También tener a mano los capítulos proféticos dictados por nuestro Ribi en los masoretas sinópticos.
  • c) Los capítulos de Josefo en  Antigüedades, sobre la destrucción de Jerusalén y del Templo en sus días.
  • d) Historia del Sionismo que llevó finalmente a la Creación del Estado Moderno de Israel, en mayo de 1948.
  • e) Historia de la Guerra de los Seis días, junio de 1967.
  • f) Historia de la Guerra de Yom Kipur, de 1973.
  • g) Sería muy bueno aprovechar este ayuno para estudiar todas las Resoluciones de las Naciones Unidas contra Israel desde su creación hasta la fecha, así como los Planes de Ruta y la historia de los palestinos y sus vecinos árabes contra Israel.
  • h) El tiempo alcanzará para estudiar también acerca de la Guerra de Gog y Magog que abrirá las puertas para el retorno de nuestro justo Mesías.
  • Yeshúa así cómo los Planes de Preparación que debemos seguir para estos tiempos del fin que nos han alcanzado.

           En este sentido, si quieren sintetizar, les sugiero leer las obras del Rab: “Gog y Magog” y “Un caso para Israel” que                 resume muchísimo todo lo previo. Todo esto lo podrías conseguir en:https://bit.ly/Libro-GogyMagog

Después del Ayuno

Como explicamos en la entrega previa,  nuestro  ayuno deberá ser  más corto que el  tiempo tradicionalmente usado por nuestros hermanos que no ven todavía los hechos post-mayo de 1948 como procedentes del Cielo. Actualizándolo desde la salida del sol, hasta la hora de Minjá a las 2-3 pm, del lugar donde cada estudiante de Yeshúa viva, entregando el ayuno para entonces, con un vaso de agua y una sopa de vegetales.

Una vez salidas las estrellas de ese día, o para el tiempo cuando deban salir, una comida festiva recordando todas las cosas que el Eterno nos ha dado, sea tenida, con celebración y alabanzas, con regocijos y cantos, con carne y vino porque grande y maravillosa han sido sus misericordias sobre nosotros.

Conclusión

Tenemos una jornada maravillosa por delante, un ayuno magnífico, espectacular, cargado de reflexiones profundas y de elevación del alma, de gratitud y esperanza.

Cada cual, en lo mejor de su posibilidad y según las condiciones actuales, aparte este tiempo para un acercamiento especial a HaShem, su Toráh, nuestra historia de redención y nuestra esperanza de “cielos nuevos y tierra nueva”, donde more la Justicia del Reino de Dios y de su justo Mesías, Yeshúa, nuestro Ribi, la paz sea sobre el, y que nos sea enviado prontamente y en nuestros días. Amén.

 

Por Rab Dan ben Avraham.

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