LEYES DE JALÁ

¡Shalom! este artículo va dedicado a todas mis hermanas de la Alianza Ani-Ami que al igual que mi persona un día fueron tomadas por HaShem para ser premiadas con la mitzvah sagrada de hacer el «Pan Jalá de Shabat» como expresión de nuestra identidad judía en sentido general y de nuestro «Judaísmo Netzarita».

En sentido particular, Bendito sea HaShem por las mujeres de nuestra amada Alianza Ani-Ami ¡por trenzar y hornear pan jalá cada Shabat! Al escribir estas líneas siento el suspiro de mis amadas mujeres elevando sus tefilot al Creador para ser amasadas en carácter para así continuar elevándose en sus principios y valores y ser transparentes en nuestra personalidad.

Este es mi primer artículo sobre jalá de una serie que iré compartiendo con ustedes, hay tanto que escribir de Jalá, que lo mejor será empezar por el fundamento.
https://bit.ly/Certificacion-Estudios-Judaicos En palabras de mi amado Rabino Rab Dan ben Avraham así que aquí vamos:

El pan representa el sustento del hombre. Nos dice el Maestro que debemos rezar por la parnasá todos los días porque esto nos recuerda que es HaShem quién nos da el poder para hacer las riquezas. “Danos el pan nuestro de cada día” es pues una mitzvah de todo creyente netzarita que reconoce que el hombre no puede recibir nada, si no fuese enviado del Cielo. Entre los diez recuerdos diarios, se encuentra el recuerdo de HaShem porque Él es el que nos da el poder para hacer las riquezas.

 

Existen tres acepciones para el concepto de Lejem (pan).

2:1 Léjem en sentido general, representa el sustento. Por tanto todo lo que comemos, según las instrucciones de la Toráh y que nos nutre, está representado en la palabra “lejem”, (pan).

2:2 Léjem en sentido particular se refiere a cualquier porción de masa de harina, por lo común trigo y agua, que se cuece en un horno y que sirve de alimento para el hombre.

2:3 Léjem en sentido especial, se refiere a cualquier porción de harina, casi siempre trigo y agua (nunca leche) que se usa para la alimentación durante los días de Shabat y los días festivos de la Toráh del cual se saca una pequeña porción de masa que reviste la forma de una ofrenda. A esta primicia que se separa de la masa, llamamos Jalá (Léjem, pan).

«Iehafrish Jalá es el término legal usado para indicar la separación de un pedazo de masa, por pequeño que sea, y que se hornea junta pero separadamente con la masa de la cual se sacó».

Está escrito en la Toráh: “Y será que cuando comiereis del pan de la tierra levantaréis (separándola) una porción sagrada (terumá) delante del Eterno. De la primicia de vuestras masas, una jalá (porción pequeña) levantaréis (separándola), como terumá (porción sagrada), como la porción que se separa del granero, así la levantaréis (separándola) del resto de la masa. De la primicia de vuestras masas entregaréis para Di-os una porción por vuestras generaciones” (Números 15:19-21)

Es evidente que esta porción separada (jalá) pertenece al Eterno y él la ha dado como sustento para los cohanim descendientes de Aharón, es pan sagrado. Como terumá(ofrenda sagrada) esta porción de jalá (la pequeña primicia separada de la masa), es también una alusión a Mashiaj, de quien el CR habla como “primicia” de la resurrección y además, como santificador de Israel como nos fue dicho de él: “si la primicia es santa, también lo es la masa restante”. Por tanto, este Léjem separado (jalá) es de la más alta solemnidad y solamente puede ser separado en su totalidad por una mujer judía cuya alma esté ligada a Mashiaj.

Toda mujer judía cuya Neshama (alma) no está ligada a Mashiaj se encuentra en estado de tumá (impureza ritual), debido al contacto con otras personas que retroactivamente provienen de fuentes contaminadas e incluso con cadáveres. Además, como no hay Templo ni vaca roja para eliminar esa impureza ritual, la mujer judía cuya alma no está purificada en la Mikveh de Mashiaj, se encuentra en estado de contaminación ritual y consecuentemente no puede hacer la bendición en integridad ni mucho menos ingerirla y en consecuencia será su deber quemarla para su destrucción, lo cual no es el caso tratándose de una mujer judía cuya alma está ligada a Mashiaj, representada en la primicia (jalá) que se separa de la masa.

Por la razón previa, es necesario que nosotras las mujeres judío netzaritas preparemos nuestro propio pan de Shabat y en caso de adquirirlo de una fuente judía no netzarita, hacer la berajá correspondiente para que la masa quede realmente santificada por medio de la bendición que proviene de un alma que no tiene tumá (impureza).

En el caso de los cohanim que viven hoy día, cuyas almas no están ligadas a Mashiaj, sin Templo y sin vaca roja, también son inaptos para comer la jalá separada, toda vez que están ritualmente impuros debido a que sin Templo y sin las cenizas provenientes de la pará adumá, no tienen modo de purificación.

Debido a esto, las únicas mujeres que tienen hoy día en sus manos la sagrada misión de hacer tikun generacional a favor de Israel, son responsables de cocer el pan y de los kohanim, son aquellas cuyas almas han sido limpiadas y purificadas en la Mikvéh de Mashiaj, la esperanza de Israel.

Consecuentemente toda mujer judía deberá acercarse a la preparación del pan de Shabat con la más alta sensibilidad espiritual, con total kavanah y con absoluta responsabilidad porque en ella descansa la santidad de todo Israel en lo referente al pan del Shabat y las festividades.

Tanto en Israel como en el exilio, será responsabilidad de la mujer judía separar la primicia de la masa y consagrarla al Eterno, amparada en los méritos de la mujer netzarita la única que no está en estado de tumá por las razones ya expuestas. Esta obligación de separar la primicia de la masa y designándola “jalá” es una mitzvá normativa proveniente directamente de la Toráh y por lo tanto no debe ser tratada con ligereza.

La mujer netzarita por tanto, separará la primicia de la masa para levantar un cerco de protección a favor de todas las mujeres judías que lo hacen en estado de tumá para que no sean afectadas y como recordatorio del día cuando el Templo será reconstruido, la vaca roja encontrada y entonces, bajo la dirección de los santos cohanim, a fin de que no olvidemos para entonces el precepto.

Al separar la jalá, la mujer judía netzarita no la quema, la hornea y la puede guardar como memorial, nunca tirándola a la basura, porque ella representa a Mashiaj o la puede entregar a su esposo, si es creyente, como “sacerdote” del hogar, o si hay un talmid jajam, entregarlo para su memorial. Al no destruirla en el fuego ni tirándola a la basura, la mujer judía netzarita hace un gran tikun generacional para la protección del alma de las mujeres judías que no están ligadas aun al alma de Mashiaj.

La obligación de efectuar el mandamiento debe darse cuando comienza a amasar y tiene toda la masa junta evitando hacerlo después de horneada.

No se puede comer el pan de Shabat con el protocolo que le sigue, si no se ha cumplido la mitzvá de separar el mazer (si corresponde) y separar la jalá. El que dirige no pregunta, asume que fue hecho correspondientemente, pero si alguien lo informa, debe proceder acordemente.

Debido a que en el exilio la separación de jalá es en memoria de, o sea conmemorativo (excepto que la harina proceda de la Eretz Yisrael) no por eso deberá ser tratado con ligereza, porque del Eterno es la tierra y su plenitud, el mundo y los que él habitan.

Para el cumplimiento de la separación de la primicia (hafrashat jalá) es suficiente con el comer de cada hombre.En los días del desierto, cuando solamente había una comida venida del cielo diariamente, correspondiéndose a un omer (aprox. 3 libras) de hojuelas en forma de escarcha, ésta debía dividirse en tres porciones similares para cubrir las tres comidas diarias. Por tanto, suficiente es que haya 1 libra de harina para que se haga la separación con la berajá correspondiente que la precede.

En el momento que la mujer netzarita sea tan pobre (lo alenu) que no tenga suficiente harina para alcanzar siquiera 1 libra (0.5 kg), para cocer sus mínimos dos jalot de Shabat, deberá hacer la separación con bendición con la harina que tenga porque esa fue la porción que Di-os le envió y por tanto ella separa de lo que Di-os envía. La separación es de lo que Di-os envía, no lo que el hombre busca. Y como la primicia representa a Mashiaj, nunca deberá separarse sin bendición.

Si tuviere solamente harina para un solo pan, hará de todos modos la separación con bendición por las razones que ya fueron expuestas. Esta separación con bendición hace tikun por la gran cantidad de dudas entre pesos y medidas y opiniones diversas que existen en otras sectas judías y que causa mucha incertidumbre y confusión.

La mujer judía cuya alma no está ligada a Mashiaj, para poder separar la “Jalá “, y también recitar una bendición sobre la misma, tiene que estar totalmente segura, de que hay en la mezcla, una cantidad de harina mínima, que obliga a efectuar la berajá y esto causa que muchos jalot ni siquiera estén bendecidos. Será por tanto responsabilidad de la mujer judía netzarita cuya alma está unida a la Mikveh de Mashiaj hacer corrección por ellas para que no sufran daño.

Es importante recordar que para que el pan jalá sea jalá, no debe contener sino solamente harina, sal y agua, porque de añadirle a la masa que se mezcla, chocolate, o frutas, se vuelve mezonot, no jalá.

Toda masa que se consagre para Shabat o Yom Tov, aunque no sea destinada para convertirla en pan, sino en tortas, pasteles, galletas etc., debe recibir su correspondiente separación de jalá con bendición.

La jalá se separa después de haberse mezclado bien la harina y el líquido, mientras la masa todavía está entera, antes de que haya sido dividida y hecho los panes es importante recordar que nunca se usará lácteo o derivado del lácteo en la confección del pan del Shabat.

Desde el momento en que se mezcla la harina con el agua se puede sacar jalá, pero es mejor esperar hasta que se haga una masa totalmente homogénea.

Como la separación de la primicia (jalá) es una mitzvá de la Toráh, deberá hacerse la berajot correspondiente previo a la acción, como es nuestra costumbre aun para netilat yadaim.

En el caso que la mujer netzarita elabore diferentes tipos de panes (Espelta, integral, negro, centeno (salvado entero), pasteles tortas, etc.), siempre y cuando sean cocidos por el honor del Shabat y los Yom Tov, deberá separar jalá de cada uno de los tipos de pan de forma individual para darle a cada uno su honor y tener así ocasión de confesar más bendiciones, lo cual trae mas segulot al Shabat y al Yom Tov en cuestión. Pero si tenía en mente todas las masas, una sola jalá es suficiente.

Nuestra Minhag (costumbre) es así:

25:1 Primero dirá: ANÁJNU MAPILÍM KOL TAJANUNÉNU BESHÉM YEHOSHÚA HA-MASHÍAJ.

(Ofrecemos todas nuestras oraciones en el nombre de Yehoshúa el Mashiaj)

25:2 Luego confesara: “ Barúj Atá HaShem Elohenu Melej Ha’olam asher Kidshanu bemitzvotáv Ve’tzivánu le’hafrish Jalá terumá” (Bendito Eres Tú HaShem, Nuestro D-s, Rey del Universo, que nos Santificó con Sus preceptos, y nos Instruyó separar la Jalá)

25:3 Toma la primicia en su mano más diestra y dice: Haré zé Jalá.

Demás está decir que la mujer netzarita no hablará entre la bendición y el acto de separación de la jalá como no hablamos entre netilay yadaim y hamotzi.

En el evento que tenga varias masas de las cuales sacará sendos jalot, repetirá lo mismo por cada masa diferente.

Acto seguido tomará la jalá y la colocará al lado del resto de la masa para que sea horneada juntamente con el resto de la masa.

Como es evidente de todo lo visto previamente, separar jalá no solamente es uno de las 613 mitzvot (preceptos Divinos) que constituyen el cuerpo y alma de la vida judía., sino que además tiene una connotación mesiánica muy grande y forma parte de las tres principales mitzvot de la mujer judía y debido al hecho de estar presente el Sejut de Mashiaj en su proceso, tiene un efecto de largo alcance en la mente y el corazón de quien la cumple, en su familia, y en la propia naturaleza de su casa. Por cientos de generaciones, las mujeres judías en todo el mundo han cumplido esta hermosa y transformadora mitzvá en estado de tumá pero ahora, por la participación de la mujer netzarita cuya alma está unida a Mashiaj, son guardadas y protegidas de una forma única y extraordinaria. Esto revela cuán grande es la responsabilidad que tenemos las mujer de nuestra Alianza Ani Ami.

Es importante que la mujer netzarita tenga en mente que hace el pan en honor del santo Shabat y es apropiado recitar salmos o cantar cantos de salmos o grandes tzadikim y llenar el ambiente de semirot mientras se prepara el pan. debe evitarse toda riña, amargura o discusión en tan noble acción.

Es meritorio que en caso de necesidad, las mujeres netzaritas se unan en un mismo espíritu y en un mismo acuerdo, mientras más mejor, para que al separar la jalá el mérito de la mitzvá, con el sejut de Mashiaj, opere favores del «Tribunal Celestial», sobre una persona o familia en particular que requiera la intervención soberana del Eterno para sanidad, encontrar pareja, definir identidad, tener hijos, ser liberados del ain hará (envidia) etc.

Es meritorio que la mujer netzarita, si tiene niñas, las traiga con ellas enseñándoles el precepto desde los primeros meses de edad e incluso dándole participación. Las niñas que ayudan a sus madres a cumplir esa mitzvá, serán guardadas mucho y vendrán a ser madres de generaciones.

Toda mujer netzarita deberá recordar que si cumple con la mitzvá con alegría y concentración, con su cabeza cubierta y su corazón dirigido al Padre que está en los cielos, y teniendo en cuenta los méritos de la Mikvéh de Mashiaj, no faltará nunca el buen sustento en su hogar.

Receta de Pan Jala

3 tazas de harina de Espelta
1 cucharada o sobre de levadura en polvo (no Royal)
1/2 Azúcar Cande (opcional)
1 pizca de sal
1 taza de agua tibia
1/4 aceite de oliva, coco, uvas, cañamo,)
Una cucharadita de vainilla (opcional)
2 huevos (una para receta y otro para barnizar)

Pon dentro de tu bowl preferiblemente de cristal los 3 tazas de harina de espelta de forma que dejes un círculo en el centro, luego agrega sal el azúcar canela (opcional ) y la levadura y con una cuchara de madera revuelves los 3 ingredientes con movimientos suaves en círculo siendo conscientes lo que representa esta acción una vez estén integrados añades el agua tibia lentamente revuelves hasta que veas que están totalmente integrados pones la masa en el mesón la amasas suavemente por unos 3 minutos. La harina de espelta debe ser amasada con delicadeza, es importante que la masa no se pegue en las manos, ese es el punto para saber que tu masa ya está lista.

Recomendación: toma un paño y pon agua con el aceite esencial de tu preferencia, pasa el paño en el mesón, le dará un toque especial.

Lista la masa la pones en el bowl y la cubres con un paño y la dejas ya sea de jueves para viernes en la nevera o si haces el pan el viernes en la mañana, la dejas 4 horas como mínimo para su crecimiento, una vez pasen las 4 horas pones la masa en el mesón y amasas suavemente, este amasado es con el objetivo de sacar el aire de la masa, terminas y la dejas reposar 5 minutos.

Es momento de hacer la separación del jalá, dispones tu corazón con totalmente solemnidad para recitar la berajá y luego partes el jalá lo pones aparte culminando tu bendición y empiezas a hacer tus panes de Shabat con la forma que gustes, una vez trenzados los barnizas con huevo y le das 7 minutos de reposo y ya estarán listos tus panes, para ser puestos en el horno a 300F por aproximadamente 40 minutos el tiempo de horneado dependerá de cómo te guste el pan, sea dorado o claro.

Esta sería la forma tradicional sin azúcar ni vainilla: en nuestra Alianza Ani-Ami nos está permitido usar azúcar, miel para el pan de Shabat, si decides ponerle a tu jala azúcar, miel, vainilla aplica la misma receta antes mencionada.

Aquí les dejo a continuación el playlist para la elaboración del jalá:

https://youtu.be/WgUfvlGxpr

https://youtu.be/KEhtuc8fkKs

https://youtu.be/hytzZm-TnU0

 

 Shabat Shalom Amadas nos vemos en el próximo artículo.
Berajot, Rabanit Yehudit Hayyim.

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Gladys Adriana Ochoa-Smith
Miembro

Toda Raba Rabanit Yehudit. Que el Eterno que es bueno siga bendiciendo sus vida. Amen

Valeria Quintana
Miembro

Toda Raba Rabanit Yehudit!!!

maria robles
Miembro

🙏gracias 😘😘 por su valioso tiempo

Lorena Zuniga
Miembro

Todah Rabah Rabanit Yehudit por su tiempo y valiosa ensenanza; lo aprecio mucho ; ( por algun motivo no puedo abrir el playlist de la prepacion de la Jalal)?

Maria Lili Navarro Garcia
Miembro

Muy interesante me encantó sobre la beraja del jala yo lo preparo pero nunca hice este ritual me gustaría saber más
Si tenéis una yeshiba aquí en Madrid me gustaría asistir si me facilitan la dirección les agradecería mi alma
Gracias Rabanit me encanta todo lo que usted pública