EL VACÍO VI

“Ayer estuve en el campo, una mariposa tropezó mi oreja y en su aletear profundo me dijo que me amabas; ¿aún le cuentas a las flores cuánto me amas? …” Miguel Rico López. (Filósofo-motivador)

Esto me trae a memoria la rara amistad que tengo con las mariposas… Un día caminaba por la bulliciosa ciudad de Caracas-Venezuela rumbo a tomar el tren para ir a una post productora de televisión; recuerdo que bajaba las largas escaleras de la estación cuando una profunda melancolía, acompañada de soledad y tristeza me anunciaba el gran VACÍO que experimentaba mi corazón. Justo en ese momento mis ojos comenzaban a entablar una batalla con el alma para impedir que las aguas del llanto se desbordaran dentro y fuera de mí.

De repente una mariposa aleteaba frente a mí…era realmente ¡hermosa! A esta rara amistad me refiero, porque allí abajo donde los fierros del tren chocan unos con otros produciendo un concierto ensordecedor de chispas metálicas, y un coro de voces y gritos de gente apurada que tropezaban entre sí, sin percatarse de la existencia la una de la otra; no se supone que en un ambiente tan inhóspito una criatura como ésta, esté merodeando por estos lugares, donde los árboles son vigas de acero y las flores de cemento.

Nunca pare de caminar porque yo también iba apurado, más ella rodeó mi cabeza tres veces sin darme la más mínima oportunidad de reaccionar; fueron segundos que parecían haber cruzado las barreras del tiempo, para dar paso a un destiempo. Así que experimenté un lenguaje que no conocía; fue entonces que de repente el VACÍO dejó de serlo y una alegría irracional o un gozo disfrazado de nerviosas risitas intermitentes me invadió, para crear un orden en el desorden emocional que experimentaba.

A propósito de esta experiencia quisiera compartirte un pequeño cuento que les cree a mis hijos Wendy, Karina, Yelisabel y Jesús Emmanuel, y a quienes solía contárselo antes de irse a la cama; aunque pocas veces llegaba al final porque se quedaban dormidos.

El personaje central de este cuento es un gusanito verde y cegato, usaba unos extravagantes anteojos redondos con vidrios como los fondos de botella, que le sobresalían más allá de sus regordetes cachetes. Vivía en medio de un pintoresco bosque con grandes árboles que parecían acariciar el cielo. Había animales de todos los tamaños, colores y especies, los cuales un día se pusieron de acuerdo para confabular contra el gusanito que no hacia otra cosa que insistir y persistir en subir a uno de los árboles, tal vez el más grande que se encontraba en medio del bosque. Sus raíces sobresalían de la tierra como si el tiempo en sus ratos libres las hubiese tejido…el Bo, así lo llamaban sus habitantes.

El gusanito día a día se detenía frente al árbol y lo miraba de abajo hacia arriba hasta que su vista lo perdía en medio de las nubes, como si estas lo hubieran tragado. Esto creaba una expectativa en todos los animales que detenían sus actividades cotidianas para ver y burlarse del gusanito que intentaba subir el árbol y caía cuesta abajo una y otra vez. Risas de diferentes tonos y colores no se hacían esperar; la carcajada de la jirafa se extendía a todo lo largo de su cuello; el león parecía estremecer todo el bosque con su burlesco rugir; el mono dando vueltas en el aire con su chillona risa hacia columpiar los tímpanos de los habitantes del bosque.

Luego le preguntó el tigre: “¿Para qué quieres subir a ese árbol? El gusanito le miró y con voz pausada y tímida le contesto: “Es que siento que debo subir allí porque ese es mi lugar, las alturas, el viento lo siento dentro de mi…además creo…creo…creo…creo que puedo volar…No había terminado cuando risotadas y ca

rcajadas rebosaron todo el bosque y las preguntas detractoras no se hicieron esperar. ¿Cómo se te ocurre a ti pensar en volar con ese cuerpo? dijo en tono irónico el águila. ¡Si es verdad! acotó la mal intencionada serpiente; te arrastrarás toda la vida comiendo polvo igual que yo. Jajajaja. Entonces el pavo real abriendo su esplendoroso plumaje dijo: ¡No es más que un pobre gusano!

¡Vámonos!

Al quedarse solo el gusanito observó el árbol una vez más y fue como si todas aquellas risas y burlas se hubieran convertido en vítores para él. Nuevamente comienza a subir y esta vez lo está logrando; alcanza una rama, se monta en ella, mira hacia abajo con un poco de temor y dice: ¡Voy a volar! Acto seguido se lanza estrellándose entre los arbustos; y así lo repitió varias veces más hasta que en uno de los saltos sus anteojos volaron por los aires y se estrellaron contra una piedra, quebrándose los gruesos vidrios fondo de botella.

Todo se torna más difícil para el pobre gusanito quien prácticamente quedó ciego, sólo ve manchas sin formas de diferentes colores. Ahora es el momento…de ¡¡¡ver con los ojos del corazón!!!… Se arrastra hasta alcanzar el árbol, lo reconoce, conoce su olor, su textura y la humedad con que lo viste el rocío de cada día. Siente que su cuerpo comienza a sufrir pequeños espasmos, una sustancia gomosa sale del agusanado verdor de su cuerpo. Entonces dice: ¡es ahora o nunca! Emprende una nueva subida que nunca intentó. Su cuerpecito drenaba algo pegajoso que le ayudaba a subir con gran facilidad hasta alcanzar una rama muy alta donde adhirió su cuerpo. Éste comenzó a experimentar una transformación…una metamorfosis. Iba perdiendo la forma de gusano para quedar todo su cuerpo transformado y envuelto en una especie de huevo que colgaba de una rama del hermoso Bo.

La comadreja que lo había visto todo, corrió a avisarle y contarle al resto de los animales que no daban crédito a lo que les decía la brollera comadreja. Todos miraban con asombro e incredulidad la forma ovoidal que colgaba del árbol y decían: ¿Él está allí dentro? ¿Cómo lo logró? ¿Se quedó atrapado en esa cosa? Y ahora, ¿cómo baja?

Así pasó el tiempo, hasta que un buen día el sol estaba tan radiante que parecía anunciar lo que allí iba a acontecer. De pronto el huevo que colgaba comienza a resquebrajarse, caían los pedazos uno a uno. Algunos animales estaban muy asustados. Una pequeña ala de múltiples colores se asoma, luego la otra y comienzan a hacer sus primeros aleteos ante los ojos atónitos de los demás animales. Dos largas antenas se dejan ver hasta descubrir una hermosa mariposa que estaba escondida en uno de los más despreciables y criticables cuerpos…el del gusanito.

No sé cuántas veces habrás criticado tu propio cuerpo: “una llantica por aquí”; “no debí tener este color”; “es que soy muy feo o fea”; “es que soy muy flaca o gorda”; “es que soy muy bruto”; “loro viejo no aprende a hablar”; “si fuera más alto tal vez…”; “es que eres muy pobre y eso no es para ti”; ‘ni sueñes con eso…”.

Dimes, diretes y refranes que has escuchado durante toda tu vida; los has interiorizado, asimilado y creído para ti como una “realidad”; mas ésta no es la VERDAD. Ya que la verdad es la que te permite VER lo que otros no ven; OÍR lo que otros no escuchan y trascender donde los burlones no entienden ni trascienden, porque cuando se burlan de alguien, sus propias carcajadas no les dejan oír ni ver, ya que las ruidosas y extravagantes risotadas que generan le cierran los ojos.

Mira esta pequeña curiosidad; si divides la palabra VERDAD podrás ver: VER-DAD. En otras palabras VER lo que otros no ven, para ver el potencial con el cual fuiste estructurado en un lugar donde ninguno, ni tú, ni yo fuimos diseñados en cuerpos equivocados, son sencillamente perfectos, porque el molde que el Gran Escultor uso contigo, no lo uso con ningún otro, por eso eres único, autentico e irrepetible; por lo tanto, nunca te parecerás a nadie, ni nadie se parecerá a ti; porque eres la obra maestra y perfecta del Maestro de maestros…Aquel que sólo esculpe con el mármol de lo invisible y lo imposible. Las alas de tu destino o misión, como las quieras llamar, están sólo dentro de ti y de nadie más.

Seguimos escudriñando la otra parte de la palabra VERDAD. DAD es DAR, ella guarda un extraño secreto, es como un frondoso árbol cargado de exquisitos frutos para todo el que pase por allí; no importa su status ni condición social; mucho menos el color que porta su piel; si es de vida religiosa o licenciosa; el noble árbol no entiende ni conoce de acepción de personas, él solo sabe DAR: fruto, sombra y descanso para el forastero, la viuda, el huérfano, el necesitado, el pobre y el menesteroso y cualquier otro más…como al reino animal también.

Toda la creación espera anhelante que extiendas las alas de tu destino, dones o talentos que están dentro de ti para que los compartas o los DES a otros. Dar a quienes no han descubierto que sus alas están escondidas, y que aún no las han desplegado ni manifestado. Cuando te derramas en otros, entonces toda la creación tendrá como misión llenar tus VACÍOS y es cuando la plenitud de lo invisible será manifestada en lo visible… ¡porque un día todo lo visible fue hecho desde lo invisible!

¿Y qué es lo primero que debes hacer?  Te lo compartiré en la próxima entrega.

“Dios, tú me has enseñado desde mi juventud, y hasta este día cuento tus maravillas. También en la vejez y la ancianidad, Dios, no me abandones, hasta que yo cuente de Tu poderío a las generaciones, de Tu fortaleza a todos los que habrán de venir.” Tehilim (Salmos) 71:17-18

“La crítica es el mejor termómetro de que estás haciendo lo que otros no se atreven a hacer para no ser criticados.” Yehoshúa Villarreal.

Por Yehoshúa (Jesús) Villarreal I.

Con la Autoridad del Rab Dan ben Avraham.

 

YEHOSHÚA (JESÚS) VILLARREAL I.

Es Licenciado en Filosofía y Letras de la Universidad del Zulia. Artista sinestésico que conjuga la música,

la pintura y la literatura, cuyas obras están en museos como el MEAM-España, Museo Boca Raton-USA y

el MACZUL-Venezuela. Graduado de la Escuela de Arte Julio Arraga y estudió en el Conservatorio de Música

José Luis Paz en Maracaibo-Venezuela. Jazán de la comunidad B’nei Tzion de Miami.

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Graciela García Vázquez
Guest
Gracia García Vázquez

Me encantó el comparativo!!! .. Es exacto. Me recordó los consejos de mi mamá.. Me hacia este comparativo o el patito feo que se transforma en cisne….
Y me hablaba cómo estaba diseñado asi por Dios… para que su obra viviera la transformación mas grandiosa… Se fuera esculpiendo junto a El…. Gracias por compartinos tan bella forma de enseñar