IMPOTENCIA Y JUGUETES SEXUALES

Pregunta: “Mi esposo se ha vuelto impotente y yo le sugerí que usáramos juguetes sexuales pero me dice que no son kosher. ¿Qué me recomienda? Preocupada de Madrid, España.

Gracias por escribirme y por compartirme tu inquietud. La pregunta viene enhorabuena toda vez que no solamente tu sino miles de esposas como tu están pasando por circunstancias semejantes. Con respecto a tu pregunta, me gustaría elaborar un poco a partir de lo que me dices previamente. Veamos…

Pregunta: “Mi esposo se ha vuelto impotente y yo le sugerí que usáramos juguetes sexuales pero me dice que no son kosher. ¿Qué me recomienda? Preocupada de Madrid, España.

Estimada Sra. Preocupada de Madrid: ¡Shalom!
Gracias por escribirme y por compartirme tu inquietud. La pregunta viene enhorabuena toda vez que no solamente tu sino miles de esposas como tu están pasando por circunstancias semejantes. Con respecto a tu pregunta, me gustaría elaborar un poco a partir de lo que me dices previamente. Veamos.

“Mi esposo se ha vuelto impotente”.
¿Cómo lo sabes? Declarar a un varón “impotente”, significa, por supuesto en tu contexto, “impotente sexual”. Sin embargo hay varias interpretaciones en esta declaración.

Hay varones que tienen erección, más no por el tiempo suficiente como para tener una relación sexual mutuamente satisfactoria. Hay varones que tienen erección, pero no lo suficientemente enérgica como para desarrollar una apropiada relación íntima.

Hay quienes tienen una fuerte erección pero sufren de eyaculación precoz y de esta manera frustran la intimidad en segundos y no funcionan cuando más se requiere. Hay quienes han perdido el “deseo” y no se pueden concentrar en el acto sexual y por supuesto, no “trabaja”. Y hay quienes no tienen erección alguna, aun deseándolo. Cualquiera de estas condiciones y otras similares, crean cierto nivel de “impotencia sexual”.

Dependiendo de la situación es el tratamiento. Por tanto es importante que mires el “tipo” de impotencia sexual que experimenta tu esposo porque dependiendo de eso podremos encontrar la mejor solución. Como ves, hay solución. Hoy día, en nuestra generación del “estrés” y la contaminación ambiental así como los desarreglos alimenticios, estamos notando un aumento peligroso de la incidencia de lo que tu has mencionado en tu carta.

Sin embargo, gracias a Di-s, también somos la generación que más capacidad médica posee para ayudar en estos casos. La mayoría de lo que llamamos “impotencia sexual” tiene hoy día solución.

Muchas veces las cosas se agravan porque en cierta medida el varón tiene la tendencia a “esconder” su problema y el orgullo varonil es un serio obstáculo en la búsqueda del remedio. A veces el asunto empeora también porque una esposa insatisfecha podría desarrollar una conducta vengativa inconsciente contra su esposo usando expresiones o actitudes que lo avergüenzan sutilmente, incluso en público o en conversaciones íntimas con “amigas” que finalmente se filtra y el mensaje llega no solamente a los oídos del marido, sino sobre todo a su conciencia causando que el “otro problema” se complique más aún.

Nunca compartas con tus amigas las debilidades sexuales de tu esposo. Busca ayuda profesional. Tu amiga tiene “otras amigas” y será asunto de tiempo cuando “todas sabrán del problema” y una vez tu esposo “se entere”, podría venir un verdadero caos matrimonial. Protege esa información y busquemos una solución porque de no atenderse a tiempo podría conducir a una infidelidad y por supuesto, a la bancarrota matrimonial, lo alenu.

Una vez que comprendemos que cualquier nivel de “impotencia” es una condición psico-somática como el “insomnio” o los “trastornos de concentración”, y que no tenemos por qué sentirnos avergonzados de ello, nos ponemos en la posición correcta para buscar ayuda, que es lo más importante en la sintomatología que me compartes.

 

“Le sugerí que usáramos juguetes sexuales”.
Al decirme esto me da la impresión que el problema aquí es también de “concentración” o “tener deseo sexual”. Porque usar “juguetes” evidentemente implica una manera de “levantar el ánimo” de tu marido. Lo más importante para mi como consejero es que tal sugerencia revela un nivel de comunicación importante con tu pareja.

Ninguna mujer viene con esa propuesta sino como resultado de una reflexión y comunicación verbal con su esposo. Y esto es la mejor noticia que podrías haberme dado. Cuando la pareja es capaz de comunicar adulta y responsablemente su “situación interna” aumentan las posibilidades de una solución. Les felicito por eso.

Ahora bien, el uso de los “juguetes sexuales”, aunque son permitidos por algunas autoridades rabínicas, pareciera ser asunto “tabú” para tu esposo. Así que ambos deben sentarse y mirar si el uso de esos “juguetes” no afecta la conciencia del otro. Si ambos están de acuerdo y se sienten bien, el uso de esos recursos modernos estaría permitido.

El sexo no es solamente para procreación, como en el caso de los animales. La relación sexual entre el hombre y la mujer tiene otros fines extraordinarios y sagrados como son la “fusión de ambas almas”, sin exponerse a los peligros de la pornografía que en vez de enfocar la relación entre la pareja, la enfoca hacia fuera, en otro escenario que no es el de la vida real y que no está diseñado para solucionar los problemas auténticos de la sexualidad humana, sino mas bien explotarlos.

Visto así, lo que pasa en la pantalla los saca de su intimidad para ponerla en otra causando incluso el peligro de “codiciar” el cuerpo de los actores, lo cual está prohibido pues, “cualquiera que mira a una mujer para desearla, adultera con ella mentalmente”. Por supuesto, el mismo principio aplica a la mujer.

Es muy difícil esquivar la idea de que la pornografía no implica en cierto sentido, al menos virtualmente, traer a “otro” y a “otra” a la cama. Por tanto, es dañina y adictiva, causando luego serios desajustes. Las parejas deben hacer todo lo posible por eliminar las barreras artificiales que los alejan de ellos mismos y enfocan su atención hacia otro mundo que el de la grandeza de su realidad privada.

Contrario a eso, los juguetes sexuales atraen a la pareja hacia ellos mismos, incrementan su pasión y los hace disfrutar más ese sagrado momento de la intimidad. Si ambos están de acuerdo, dadas ciertas condiciones fundamentales de higiene, profilaxis y santidad, son permitidos.

Ahora bien, tu sugerencia no resuelve todos los problemas porque no están diseñados para tratar la verdadera causa de la impotencia sexual varonil. Es importante que así como han tenido un diálogo sobre el tema, conduzcas a tu esposo hacia la búsqueda de ayuda profesional para recibir un tratamiento apropiado. Hoy día, gracias a Di-os, con toda la tecnología que disponemos, no hay razón para la impotencia sexual. La mayoría de los casos son perfectamente solucionables.

Mientras tanto, ten paciencia y procura usar con tu esposo un lenguaje apropiado que afirme su honor varonil, que lo haga sentir “relajado” y que, aunque decisivamente importante para ti y para ambos, él vea que lo tomas como algo “temporal” que no pone en riesgo la relación ni mucho menos enviarle mensajes sublimales que produzcan en tu esposo emociones dañinas como “celos”, “vergüenza”, “culpabilidad” etc., porque entonces las cosas se ponen peor y no es la manera apropiada de solucionar el asunto.

Están pasando por un mal momento, eso es todo, pero se solucionará, si ambos colaboran y buscan la ayuda adecuada. Yo le recomendaría a tu esposo que fuera a un profesional para una evaluación general de su estado de salud integral, incluyendo por supuesto, una profunda investigación hormonal y emocional que nos permita encontrar la causa real de la situación que me planteas.

Una vez solucionado el problema, el uso de los juguetes sexuales tienen entonces un mejor lugar si ambos están de acuerdos en su uso y si se toman todas las medidas requeridas de higiene e intimidad, pues tu esposo, como todos los esposos, tiene el sagrado deber de cumplir el deber conyugal con su esposa y si el uso de juguetes sexuales kosher ayuda en eso, no veo por qué tendrían que abstenerse.

No estaría entonces nada mal que sugieras a tu esposo contactarme para hablar del tema con él de una forma mucho más íntima.

 

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